Categoría: Dana Farber

  • Mitos comunes sobre los ensayos clínicos

    Mitos comunes sobre los ensayos clínicos


    Publicado: 22 de abril de 2025
    Autora: Beth Dougherty
    Revisado médicamente por: Jeffrey Meyerhardt, MD, MPH


    Los avances en los tratamientos contra el cáncer dependen de la realización de ensayos clínicos con medicamentos y tratamientos nuevos.

    Casi todos los medicamentos contra el cáncer que se utilizan en la actualidad fueron puestos a prueba primero en ensayos clínicos. 

    Sin embargo, en Estados Unidos, sólo el 3 % de los pacientes con cáncer participan en estos estudios.

    Parte del motivo es que circulan muchos mitos e ideas falsas que
    desalientan la inscripción de los pacientes, a pesar de los beneficios que los ensayos clínicos pueden ofrecerles.

    Ensayos clínicos

    «La participación en un ensayo clínico tiene muchos beneficios potenciales, como ser parte de la búsqueda de nuevos medicamentos o combinaciones de medicamentos
    para tratar el cáncer”, explica Jeffrey Meyerhardt, MD, MPH, director de investigación clínica en Dana-Farber.

    Mito: Los pacientes que están en ensayos clínicos reciben un placebo en vez del tratamiento que se está investigando.

    Realidad: 

    Es raro que en los ensayos clínicos sobre el cáncer los pacientes reciban sólo un placebo.

    Dos ejemplos comunes son los ensayos en los que se compara el
    mejor tratamiento disponible y aceptado en el momento (el tratamiento convencional) con un medicamento o tratamiento nuevo o en fase de investigación, o los ensayos en los que se prueban diferentes dosis de un medicamento en fase de investigación.

    Si hubiera alguna posibilidad de que el paciente recibiera un placebo, eso se explicaría claramente en el proceso de consentimiento informado.

    Durante dicho proceso, un miembro del equipo le explica los detalles del ensayo clínico, responde a sus preguntas y se asegura de que usted dé su consentimiento antes de la inscripción.

    Algunos ensayos que prueban nuevas combinaciones de tratamientos pueden ofrecer el tratamiento convencional y el nuevo, o el tratamiento convencional y un placebo.

    En este caso, el placebo se añade al tratamiento convencional.

    Obtenga más información sobre cómo los ensayos clínicos promueven avances en los tratamientos contra el cáncer.

    Mito: Los ensayos clínicos son un último recurso después de que otros tratamientos han fracasado.

    Realidad:

    Muchos ensayos clínicos prueban terapias innovadoras como primer
    tratamiento basándose en evidencia de que la innovación podría ofrecerles a los pacientes mejores resultados que los tratamientos convencionales del momento.

    Su médico podrá ayudarle a entender sus opciones y le explicará por qué un ensayo clínico podría ser una buena alternativa para usted, y cómo podría combinarse con otras líneas de terapia.

    Mito: Para participar en un ensayo clínico, voy a tener que interrumpir mi tratamiento convencional.

    Realidad:

    Si su tratamiento convencional está dando resultado, su equipo médico por lo general no le recomendará que lo interrumpa. La meta principal es que usted reciba el mejor tratamiento posible.

    Sin embargo, en la mayoría de los ensayos en los que se prueba un tratamiento, cuando usted entra al ensayo, no sigue recibiendo otro tratamiento diferente contra el cáncer.

    En otros ensayos, los pacientes siguen con el tratamiento convencional pero dan otra información por medio de cuestionarios o permitiendo el análisis del tumor y su almacenamiento en un registro de tumores.

    Usted puede retirarse de un ensayo clínico en cualquier momento. La decisión de participar en un ensayo clínico depende de usted.

    Su médico le ayudará a decidir los pasos siguientes más adecuados para su atención.

    Mito:  Si se considera que no reúno los requisitos para participar en un ensayo clínico, después no me van a dejar participar en ningún otro ensayo clínico.

    Realidad: 

    Cada ensayo tiene criterios de elegibilidad diferentes. Por ejemplo, el ensayo de un medicamento en fase de investigación podría requerir que el paciente no participara en otros ensayos que estén probando otros tratamientos contra el cáncer.

    Pero eso no descalifica necesariamente a la persona de participar en otros tipos de estudios, como de bancos de tumores o estudios de calidad de vida o cuidados paliativos.

    Si un ensayo no es una buena opción para usted, pregúntele a su médico si hay otras alternativas que pueden ser más apropiadas.

    Mito: Cuando el ensayo termine, voy a perder acceso al medicamento en fase de investigación aunque esté funcionando.

    Realidad: 

    Muchos ensayos continúan el tratamiento en estudio siempre y cuando el paciente se esté beneficiando y lo tolere.

    Esto varía de un ensayo a otro y se explica durante el proceso de consentimiento informado.

    Cada centro de investigación tiene un comité de ética de investigaciones clínicas (Institutional Review Board, IRB) que
    protege los derechos y el bienestar de los pacientes.

    Este comité suele pedirle a la compañía farmacéutica que suministra el medicamento en estudio que lo siga facilitando si está beneficiando al paciente.

    Mito: Voy a tener que pagar el tratamiento del ensayo clínico de mi bolsillo porque el seguro no cubre los tratamientos en fase de investigación.

    Realidad: 

    Por lo general, los pacientes no tienen que pagar los tratamientos y las pruebas especiales de investigación que reciben durante un ensayo clínico.

    Esos costos corren a cargo del patrocinador del ensayo.

    El seguro médico suele cubrir los costos de las pruebas y los tratamientos hechos durante un ensayo clínico, si se hubiesen hecho de todos modos como parte del tratamiento convencional.

    Usted recibirá información sobre los potenciales costos de participar en un ensayo durante el proceso de consentimiento informado.

    Muchos estados, incluido Massachusetts, exigen que las compañías de seguros cubran el costo de la participación en “protocolos de investigación sobre el cáncer con intervención que cumplan los requisitos”. Las personas que participan en una investigación pueden seguir siendo responsables de los deducibles relacionados con
    su tratamiento convencional.  

    Mito: Los ensayos clínicos implican riesgo. ¿Qué ocurre si tengo efectos secundarios o el tratamiento no funciona?

    Realidad: 

    Las mejoras tecnológicas y una comprensión más profunda del cáncer a nivel molecular han aumentado la capacidad de crear medicamentos más eficaces que reducen los efectos secundarios. 

    También han mejorado la capacidad de los oncólogos para asignar a los pacientes a ensayos clínicos con mayor precisión.

    En los ensayos clínicos en fase temprana, por ejemplo, en fase 1, se prueba un medicamento en humanos por primera vez, y eso puede parecer arriesgado.

    Pero los investigadores empiezan con una dosis muy baja, y la aumentan gradualmente hasta encontrar una dosis segura.

    En ensayos clínicos en fase avanzada, se ha determinado una dosis inicial segura para muchos pacientes.

    Sin embargo, el cuerpo de cada persona es único y procesa los
    medicamentos de forma diferente.

    A medida que más pacientes reciben tratamiento con un medicamento experimental, se pueden descubrir efectos secundarios nuevos.

    Por esto, los participantes en ensayos clínicos suelen tener citas más frecuentes y se los vigila de cerca para detectar signos de efectos secundarios.

    Algunos pacientes prefieren estar en un ensayo por la atención y los cuidados adicionales que reciben.

    Si usted participa en un ensayo, los profesionales de la salud que están familiarizados con el ensayo intervienen en su atención.

    Esto a menudo incluye a enfermeras especializadas en los ensayos clínicos.

    Si un medicamento en fase de investigación no le da buen resultado, el equipo de su ensayo clínico decidirá lo mejor para usted y le ayudará a determinar cuáles son los mejores pasos a seguir.

    Mito: Los ensayos clínicos no son para personas como yo.

    Realidad: 

    Los ensayos clínicos son para cualquiera. De hecho, es esencial que los ensayos clínicos incluyan a personas de diferentes razas, ascendencias, códigos postales y situaciones socioeconómicas para comprender cómo funcionan los nuevos tratamientos en estudio en toda la población.

    Para mas información visite la mesa de Dana Farber en www.myhealthfair.com y blogs con más sobre este y otros temas

  • Lo que debe saber acerca de la fibra y el riesgo de cáncer

    Lo que debe saber acerca de la fibra y el riesgo de cáncer


    Publicado: 7 de enero, 2026
    Escrito por: Maddi Langweil
    Revisión médica hecha por: Christina Conte, RDN, LDN

    ¿Siente que tiene estreñimiento? Es posible que su dieta no contenga suficiente fibra.

    Las manzanas son una buena fuente de fibra soluble e insoluble, y contienen una amplia variedad de antioxidantes y fitonutrientes, tales como fenoles y flavonoides.

    Las dietas ricas en fibra son un componente clave para prevenir y reducir el estreñimiento, y también pueden ayudar a mantener saludables a los intestinos.

    Las dietas que contienen fibra ofrecen muchos beneficios para la salud, desde reducir el impacto de enfermedades crónicas como la diabetes, hasta disminuir el riesgo de algunos tipos de cáncer, como el cáncer colorrectal.

    La fibra es un nutriente no digerido que pasa a través del cuerpo cuando se consumen frutas, vegetales, granos integrales, y otros alimentos de origen vegetal.

    Dado que la fibra no se digiere en el cuerpo de la misma manera en que se absorben otros nutrientes, como las proteínas, las grasas y los carbohidratos, puede ayudar a aumentar el volumen en las
    heces y a disminuir el tiempo del tránsito intestinal, lo que favorece a la salud del sistema digestivo.


    “El término “salud intestinal” se refiere a la salud de nuestro sistema digestivo, la cual se ve afectada por nuestras opciones de alimentación.

    Podemos mejorar la salud intestinal eligiendo alimentos ricos en fibra, como los frijoles o habichuelas, granos integrales, frutas
    y vegetales.

    Al hacerlo, estamos contribuyendo a mantener un balance entre las bacterias buenas y malas en nuestro intestino, lo que puede favorecer la función inmunitaria y limitar la inflamación, entre otros beneficios,” comenta la Dietista Christina Conte, quien
    trabaja en el Centro Zakim de Terapias Integrativas y Vida Saludable en Dana-Farber Cancer Institute.

    “Por eso nuestra salud intestinal es tan importante”.
    Y no solo esto, también existe una fuerte conexión entre nuestros intestinos y nuestro cerebro. Fortalezca la conexión de la mente y el intestino manteniendo una ingesta diaria de fibra.


    ¿Cómo funciona la fibra y quién la necesita?

    Cuando el cuerpo consume fibra, esta pasa a través del tracto digestivo y luego el cuerpo la elimina.

    Para que la fibra cumpla su función necesita mucha agua. Se recomienda beber aproximadamente de 2-3 litros de agua por día, aunque lo mejor es que consulte a su médico primario para asegurarse cuáles son sus necesidades particulares.

    La dietista Conte señala que la falta de agua en una dieta alta en fibra puede llegar a causar estreñimiento.

    “Asegúrese de aumentar gradualmente la cantidad de agua que bebe a medida que incrementa la cantidad de fibra en la dieta”, dice Conte. “Por lo general, debe tomar 8 vasos o 64 onzas de agua al día, a menos que su equipo médico le aconseje lo contrario”.

    Los dos tipos principales de fibra son la fibra soluble y la insoluble.

    La fibra soluble se disuelve en agua para formar una sustancia espesa, de consistencia gelatinosa al digerirla, y se encuentra en alimentos como la avena, los frijoles, las manzanas y la cebada.

    La fibra insoluble ayuda a mover los alimentos recién consumidos y añade volumen a las heces.

    Las nueces, los frijoles y las papas son buenas fuentes de fibra insoluble.

    En promedio, de acuerdo con el Instituto Estadounidense de Investigación para el Cáncer, las personas deben procurar consumir un total de 30 gramos de fibra por día.

    Por cada 10 gramos de fibra, el riesgo de cáncer colorrectal se reduce en un 7 %.

    “La mayoría de las personas en Estados Unidos no consumen suficiente fibra”, señala Conte. “Típicamente solo consumimos aproximadamente la mitad de lo que necesitamos”.

    Algunas personas necesitan limitar la ingesta de fibra y/o líquidos en ciertos momentos, dependiendo de su historia médica particular. Asegúrese de consultar a su médico para determinar qué es lo mejor para usted.

    ¿Cuáles son los beneficios de una dieta rica en fibra?

    Consumir fibra tiene varios beneficios. Al hacerlo, usted puede:

    • Tratar el estreñimiento y la diarrea, usando fibra soluble e insoluble para ayudar con
    • el estreñimiento, y fibra soluble para tratar la diarrea
    • Reducir el riesgo de hemorroides, que es una enfermedad que ocurre cuando hay
    • inflamación en la parte inferior del recto
    • Bajar los niveles de colesterol y de la presión arterial
    • Manejar los niveles de azúcar en la sangre
    • Promover un peso saludable: la fibra puede prolongar el proceso de digestión al
    • hacernos sentir satisfechos o llenos por más tiempo
    • Reducir el riesgo de enfermedades, como las enfermedades cardíacas y la diabetes.
    • Ayudar a disminuir el riesgo de cáncer, como el cáncer de colon, ya que la fibra puede reducir el tiempo del tránsito por el sistema digestivo, y ayuda a producir sustancias en nuestros intestinos como el butirato, el cual puede ayudar a proteger contra el cáncer.

    ¿Existe una conexión entre la fibra y el cáncer de colon?

    Consumir fibra es importante para ayudar al cuerpo a eliminar los desechos.

    Hay indicios probables de que el consumo de granos integrales y alimentos que contienen fibra protegen contra el cáncer colorrectal.

    Además, hay evidencia limitada que sugiere que un bajo consumo de vegetales sin almidón y frutas incrementa el riesgo de cáncer colorrectal.

    “Las investigaciones actuales del Instituto Estadounidense de Investigación para el Cáncer muestran una fuerte conexión entre el consumo de alimentos con fibra y una reducción del riesgo de cáncer colorrectal”, dice Conte.

    Además, Conte destaca que, aunque hay evidencia de que una dieta baja en fibra incrementa el riesgo de cáncer colorrectal, la evidencia más sólida nos dice que incorporar más granos integrales y fuentes de fibra natural tiene un efecto protector.

    Cómo puedo incorporar más fibra en mi cuerpo

    Consumir más fibra puede parecer difícil, particularmente si ya estamos aburridos de hacer seguimiento al contenido de macronutrientes. Si es posible, puede intentar:

    • Seleccionar alimentos como cereales de grano integral que contengan por lo menos 5 gramos de fibra
    • Añadir más frutas, vegetales y legumbres a sus comidas
    • Ingerir comidas más pequeñas y frecuentes que contengan fibra
    • Añadir más granos integrales a su dieta, como pasta de harina integral y quinoa Algunos bocadillos o pasapalos, como las nueces o los frutos secos, pueden ayudar a incrementar la cantidad de fibra en la dieta, pero son altos en calorías.

    Asegúrese de consumir estos alimentos para complementar una comida balanceada, en vez de sustituirla.

    ¿Hay personas que no deberían añadir fibra a su dieta?

    Para personas con historia de enfermedad de Crohn, colitis ulcerativa, diarrea o cirugía reciente en los intestinos, aumentar el consumo de fibra puede no ser recomendable.

    Asegúrese de consultar a su equipo médico para determinar si aumentar el consumo de fibra es lo correcto para usted.

    Mas información visite nuestra mesa en www.myhealthfair.com

  • Pruebas de detección de cáncer de cuello uterino en el hogar: respuestas a sus preguntas

    Pruebas de detección de cáncer de cuello uterino en el hogar: respuestas a sus preguntas


    Publicado: 2 de junio de 2025
    Actualizado: 5 de junio de 2025
    Autora: Beth Dougherty
    Revisado médicamente por: Stephanie Alimena, MD

    Ahora, usted se puede hacer una prueba de detección del cáncer de cuello uterino sin salir de su casa con una prueba para el hogar prescrita que está autorizada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (U.S. Food and Drug
    Administration, FDA).

    La prueba autorizada le permite recoger muestras vaginales en
    su casa y enviarlas por correo a un laboratorio certificado para su análisis.

    La prueba detecta el cáncer de cuello uterino comprobando la presencia del virus del papiloma humano (VPH), que causa entre el 95 % y el 99 % de los casos de este tipo de cáncer.

    Si el resultado es anormal, se necesita seguimiento con un médico para que haga pruebas adicionales en persona.

    “Esta nueva tecnología es muy prometedora porque el principal factor de riesgo del cáncer de cuello uterino es no hacerse las pruebas de detección.

    Ahora que las pacientes con riesgo promedio pueden hacerse la prueba por cuenta propia, esperamos que más personas puedan hacerse pruebas de detección”, dice Stephanie Alimena, MD, cirujana oncóloga del Programa de Oncología Ginecológica del Centro de Cáncer de Dana-Farber Brigham (Dana-Farber Brigham Cancer Center).

    El cáncer de cuello uterino es altamente prevenible recibiendo la vacuna contra el VPH y haciéndose pruebas de detección.

    Sin embargo, en Estados Unidos alrededor de una cuarta parte de las mujeres están atrasadas con sus pruebas de detección.

    Las personas negras, hispanas (latinas), nativas americanas y las que no tienen seguro médico también enfrentan disparidades con el cáncer de cuello uterino por tener un mayor riesgo de muerte y de recibir un tratamiento insuficiente, en parte a causa de las dificultades para acceder a las pruebas de detección.

    Una nueva prueba aprobada por la FDA permite que las personas recojan muestras vaginales en su casa y que las envíen por correo a un laboratorio certificado para su análisis.

    La prueba detecta el cáncer de cuello uterino comprobando la presencia del virus del papiloma humano (VPH), que causa entre el 95 % y el 99 % de los casos de este tipo de cáncer.

    Si el resultado es anormal, se necesita seguimiento con un médico para que haga más pruebas en persona.

    ¿En qué consiste la prueba de cáncer de cuello uterino en el hogar?

    Para la prueba de Papanicolaou hay que hacer una cita con un médico.

    La prueba puede ser incómoda porque, para tomar una muestra de células, el médico necesita pasar un hisopo por el cuello uterino, que está en la abertura del útero, en la parte más
    profunda de la vagina.

    Las muestras recogidas se pueden analizar para detectar cambios celulares (prueba de Papanicolaou), cambios celulares y VPH (prueba conjunta) o VPH (prueba primaria del VPH).

    La prueba de cáncer de cuello uterino en el hogar, fabricada por Teal Health, es diferente en varios aspectos importantes:

    • Está diseñada para facilitar la toma de una muestra en el hogar usando una varita.
    • La varita recoge células de la vagina, que la paciente envasa siguiendo las instrucciones y luego envía por correo a un laboratorio para su análisis.
    • Los laboratorios que procesan las muestras son los mismos que procesan las muestras de las pruebas de Papanicolaou que toman los médicos.
    • Las muestras se analizan mediante una prueba primaria de detección del VPH. Esta es la prueba recomendada por la Sociedad Americana Contra el Cáncer (American Cancer Society) y el Grupo de Trabajo sobre Servicios Preventivos de Estados Unidos (United States Preventive Services Task Force).
    • Tiene más probabilidades de detectar la enfermedad que la prueba de Papanicolaou o la prueba conjunta.
    • Si los resultados de la prueba del VPH son anormales, se hace una prueba de Papanicolaou con la misma muestra.
    • Los resultados se comunican por medio de una aplicación, y a las pacientes que reciben resultados anormales se les ofrece una cita de telesalud para ofrecerles orientación.

    ¿Qué debo hacer si recibo un resultado anormal en una prueba de cáncer de cuello uterino en el hogar?

    Si los resultados de su prueba del VPH son anormales, usted necesita más pruebas diagnósticas.

    Los diagnósticos adicionales podrían incluir:

    • Una prueba de Papanicolaou, que suele hacerse de forma automática con la misma muestra si la prueba del VPH es anormal.
    • Una colposcopia, una prueba en la que un médico examina el cuello uterino con un microscopio y puede obtener una biopsia si algo parece anormal.
    • Es importante hacer un seguimiento utilizando los servicios de telesalud disponibles y haciendo una cita presencial con un médico.

    “Es vital que las pacientes con resultados anormales hablen con un médico sobre las pruebas adicionales que necesitan a continuación”, explica Alimena.

    Las pruebas adicionales permiten que el médico diagnostique el cáncer de cuello uterino o los cambios precancerosos, si los hubiera, y que ofrezca tratamiento”.

    ¿Quiénes pueden usar la prueba de detección de cáncer de cuello uterino en el hogar?

    La prueba de detección de cáncer de cuello uterino en el hogar está aprobada para personas de 25 a 65 años con cuello uterino (por ejemplo, que no se han hecho una histerectomía).

    Se recomienda para las personas con “riesgo promedio” de cáncer de cuello uterino.

    Personas con riesgo promedio:

    • Se han hecho pruebas periódicas antes.
    • No han tenido nunca una prueba de cáncer de cuello uterino ni del virus del VPH anormal.
    • No están inmunodeprimidas.
    • No tienen síntomas de cáncer de cuello uterino, como sangrado uterino anormal.
    • Si una persona ha tenido resultados anormales en las pruebas de Papanicolaou o del VPH en el pasado, no se considera que tenga un riesgo promedio.
    • No se recomienda para personas embarazadas, con antecedentes de cáncer en el aparato reproductor, que tengan el VIH, hayan estado expuestas al dietilestilbestrol (DES) o inmunodeprimidas.

    ¿Las pruebas de cáncer de cuello uterino en el hogar reemplazan las pruebas periódicas de cáncer de cuello uterino o las pruebas de Papanicolaou?

    La prueba de detección de cáncer de cuello uterino en el hogar es una alternativa a hacerse la prueba en un consultorio con un profesional de la salud.

    Su médico habitual no puede pedir la prueba por usted. En su lugar, la prueba se ofrece por receta médica a través de los profesionales de telesalud de Teal Health.

    La prueba en el hogar no reemplaza los exámenes ginecológicos periódicos, que permiten evaluar la salud de los órganos reproductores: senos, vagina, útero, trompas de Falopio y ovarios.

    ¿Quiénes necesitan pruebas de detección de cáncer de cuello uterino y con qué frecuencia?

    Las personas adultas con cuello uterino deben hacerse pruebas de detección de cáncer de cuello uterino con regularidad.

    Esto se recomienda aun si:

    usted ha recibido la vacuna contra el VPH, no es una persona sexualmente activa o se identifica como LGBTQ+.

    Estas son las recomendaciones para las pruebas de cáncer de cuello uterino:

    • 21-29 años de edad: Prueba de Papanicolaou cada 3 años.
    • 30-65 años de edad: Prueba primaria del VPH cada 5 años. Si esta no es una opción, las alternativas son la prueba conjunta cada 5 años o la prueba de Papanicolaou cada 3 años.
    • 66 años o más: Las pruebas se recomiendan a menos que las pruebas de los últimos 10 años hayan sido negativas y no se haya recibido un diagnóstico de cáncer de cuello uterino ni de cambios precancerosos en el cuello uterino en los últimos 25 años.

    Es importante seguir estos criterios para interrumpir las pruebas de forma segura, porque alrededor del 20 % de los casos de cáncer de cuello uterino se diagnostican en personas mayores de 65 años.

    Es importante que hable con su médico de sus posibles
    factores de riesgo, por ejemplo, pareja nueva, infección por el VIH, inmunodepresión o infección previa por el VPH.

    Si ha tenido resultados anormales en pruebas anteriores de cáncer de cuello uterino, recuerde que estas pautas no se aplican y que su médico podría recomendarle pruebas
    más frecuentes.

    Recuerde que en el caso de las pruebas en un consultorio médico, la prueba primaria del VPH tal vez no esté disponible y que el profesional de la salud podría seguir en cambio la recomendación de hacer una prueba conjunta cada cinco años o una prueba de Papanicolaou cada tres años.

  • Los microplásticos y el cáncer: respuestas a sus preguntas

    Los microplásticos y el cáncer: respuestas a sus preguntas

    Publicado: 7 de marzo de 2025

    Autora: Beth Dougherty

    Revisado médicamente por: Thejus Jayakrishnan, MD

    En las últimas décadas, las tasas de algunos tipos de cáncer, como el colorrectal, han aumentado en los adultos jóvenes menores de 50 años.

    Una posible explicación de este aumento es un incremento paralelo de las tasas de obesidad y los cambios en la dieta, los niveles de actividad y el estilo de vida.

    Sin embargo, según Kimmie Ng, MD, MPH, directora del Centro de Cáncer Colorrectal de Inicio Temprano (Young-Onset Colorectal Cancer Center) de Dana-Farber, estos factores no explican por completo la tendencia.

    Ella atiende a muchos pacientes jóvenes con cáncer de colon que no son obesos y mantienen estilos de vida saludables.

    Junto con otros expertos en este campo, sospecha que la exposición medioambiental también podría desempeñar un papel, sobre todo porque en las últimas décadas ha estado en aumento.

    Los microplásticos son ejemplo de una presencia creciente en el medio ambiente que podría estar aumentando el riesgo de cáncer en las personas jóvenes.

    “Los microplásticos son muy preocupantes por la presencia cada vez mayor de plásticos en general, en nuestro estilo de vida y en el medio ambiente”, dice Ng.

    ¿Qué son los microplásticos?

    Los microplásticos son trocitos de plástico diminutos, de menos de 5 milímetros de diámetro.

    Pueden ser invisiblemente pequeños y están presentes en el aire que respiramos, el agua que bebemos y los alimentos que comemos.

    Provienen de una variedad de plásticos utilizados en productos que incluyen desde insecticidas y productos farmacéuticos hasta las microperlas de los cosméticos, la ropa sintética, los neumáticos y los materiales industriales.

    En los últimos 70 años, la producción de plástico ha crecido de forma exponencial y sigue en aumento.

    ¿Cuánto están aumentando las tasas de cáncer entre las personas jóvenes?

    El aumento de las tasas de cáncer entre las personas jóvenes es extremadamente preocupante.

    Según el informe Hechos y Cifras sobre el Cáncer 2025 (2025 Cancer Facts and Figures) de la Sociedad Americana Contra el Cáncer, los menores de 50 años fueron el único grupo en el que las tasas de cáncer aumentaron entre 1995 y 2021.

    Por ejemplo, en los últimos años, el cáncer colorrectal de inicio temprano ha aumentado un 2-3% anual.

    Otros cánceres con tasas en aumento en adultos jóvenes son el cáncer de seno y el cáncer de pulmón.

    “La tasa de aumento del cáncer colorrectal es más pronunciada entre los adultos más jóvenes”, añade Ng.

    «Es más pronunciada entre los veinteañeros y más alta entre los treintañeros que entre las personas de cuarenta o cincuenta años.»

    ¿Qué pruebas hay de que los microplásticos puedan tener una relación con el cáncer?

    Los microplásticos pueden entrar al cuerpo por los pulmones al respirar, por el tubo digestivo al comer y beber, y a través de la piel.

    Existen algunos estudios en humanos que han establecido relaciones entre los microplásticos y ciertos procesos del cuerpo que contribuyen al cáncer.

    También hay estudios en animales que exploran más a fondo las relaciones de causa y efecto entre los microplásticos y las células del cuerpo.

    Hasta el presente, se han encontrado microplásticos en tejidos humanos y animales, por ejemplo, en los pulmones, el hígado, la placenta y las arterias.

    También se ha demostrado que los microplásticos tienen muchos efectos negativos relacionados con el cáncer, entre ellos:

    • Causan inflamación crónica.
    • Deprimen las funciones inmunitarias que combaten el cáncer.
    • Afectan la rapidez con que las células crecen y se dividen.
    • Afectan los niveles de hormonas, incluso las reproductivas.
    • Afectan las placas de las arterias.
    • Causan daño en el ADN.
    • Alteran el equilibrio entre los microbios y el revestimiento mucoso del intestino exponiendo a daño a las células que lo recubren.
    • Transportan contaminantes tóxicos con potencial riesgo de cáncer.

    Sin embargo, dice Ng, “El campo está muy en su infancia.

    Existen relativamente pocos estudios. Hacen falta más estudios de tejidos humanos y sobre el efecto de los microplásticos en enfermedades como el cáncer”.

    ¿Qué investigaciones se están llevando a cabo para conocer mejor los microplásticos?

    En Dana-Farber, Ng colabora con expertos en ciencias medioambientales para empezar a comprender mejor el efecto de los microplásticos en el colon y el desarrollo del cáncer colorrectal.

    El campo enfrenta muchos desafíos para establecer métodos fiables y estandarizados para medir la presencia de microplásticos.

    La investigación destinada a comprender los efectos de los microplásticos en la salud es de vital importancia para fundamentar las decisiones que se tomen en el futuro a nivel normativo.

    ¿Qué puedo hacer para reducir mi riesgo con los microplásticos?

    Hay varias cosas que puede probar, por ejemplo:

    • Filtrar el agua
    • Reducir los plásticos de un solo uso y los utensilios de plástico
    • Evitar los alimentos envasados en plástico
    • Elegir ropa de fibra natural
    • Pasar la aspiradora a menudo.

    Algunos de estos consejos pueden parecer fáciles de aplicar, pero en la práctica, reducir la exposición a los microplásticos es muy difícil.

    Por ejemplo, el acceso a alimentos envasados sin plástico y la exposición a niveles más altos de contaminación medioambiental con microplásticos varía de una comunidad a otra.

    “Creo que disminuir el nivel y la cantidad de plástico en nuestro mundo va a ser un verdadero desafío», observa Ng. “Para hacer cambios a nivel sistémico, realmente necesitamos más investigación”.

    Si soy una persona adulta joven, ¿qué más puedo hacer para reducir mi riesgo de cáncer?

    Un primer paso clave es seguir todas las recomendaciones de pruebas de detección del cáncer.

    La detección temprana y el tratamiento precoz son enfoques fundamentales para mejorar los resultados del tratamiento de un cáncer.

    Las recomendaciones de pruebas de detección del cáncer no suelen incluir a menores de 40 o 45 años porque la mayoría de los casos nuevos aun ocurren en adultos mayores.

    Sin embargo, es importante prestar atención a las recomendaciones.

    Ahora que las tasas de cáncer en personas jóvenes han estado aumentando y se tiene más información sobre los riesgos de la enfermedad, las recomendaciones han ido cambiando para incluir a las personas desde edades más tempranas.

    Otra práctica importante es prestar atención a su cuerpo para reconocer los primeros signos de advertencia. Si nota cambios, vea a un médico.

    Ejemplos de cambios a los que hay que prestar atención:

    En el caso del cáncer colorrectal:

    • Sangre en las heces.
    • Dolor abdominal, presión pélvica o sensación de hinchazón. Esto es especialmente frecuente en los tipos de cáncer colorrectal que se observan en las personas más jóvenes.
    • Cambios en los hábitos intestinales, por ejemplo, diarrea o estreñimiento nuevos o heces más delgadas, del grosor similar al de un lápiz.
    • Pérdida de peso involuntaria.
    • Cansancio o falta de aliento con el esfuerzo, que podría indicar anemia.

    En el caso del cáncer de seno:

    • Bulto en un seno detectado durante un autoexamen.
    • Cualquier cambio en el tamaño, la forma o la textura y la coloración del seno.
    • Secreción anormal del pezón.

    En el caso de cáncer de pulmón:

    • Tos que no mejora.
    • Falta de aire persistente que no se explica por una enfermedad reciente.
    • Dolor de espalda, sobre todo entre los omóplatos, que no se explica por una lesión o asma.
    • Tos con sangre.Disminución del peso sin motivo aparente.

    Para más información, visite MyHealthFair.com y explore la mesa de Dana-Farber Cancer Institute, donde encontrará materiales educativos, apoyo para pacientes y programas diseñados especialmente para nuestra comunidad.

  • Alcohol y cáncer de Seno: ¿Cuál es el riesgo?

    Alcohol y cáncer de Seno: ¿Cuál es el riesgo?

    Publicado: 15 de marzo de 2012

    Actualizado: 15 de enero de 2025

    Revisado médicamente por: Wendy Y. Chen, MD, MPH

    La investigación de la oncóloga de Seno de Dana-Farber, Wendy Chen, MD, proporcionó algunas de las primeras pruebas de que el riesgo de cáncer de seno aumenta con el aumento del consumo de alcohol, incluso con un consumo menos frecuente.

    Ella y sus colegas reportaron en 2011 que de tres a seis bebidas a la semana se asociaban con un pequeño aumento en el riesgo de cáncer de seno.

    En los últimos diez años, el conocimiento sobre el alcohol y el cáncer de seno ha ido cambiando a medida que los estudios producen nuevos resultados y se publican, a veces dramáticamente, en los medios de comunicación.

    Los estudios han seguido respaldando el vínculo entre el consumo de alcohol y el riesgo de cáncer de seno.

    “Ha habido cada vez más evidencia que muestra que los niveles más altos de consumo de alcohol están asociados con más riesgo de cáncer de seno”, dice Chen.

    Sin embargo, lo que ha cambiado es la sensación de que cierto nivel de consumo de alcohol tiene beneficios médicos, particularmente para la salud del corazón.

    Estudios recientes no han respaldado congruentemente esa afirmación. De acuerdo con las recomendaciones de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. (U.S. Centers for Disease Control and Prevention) relacionadas con el consumo de alcohol, beber menos es mejor para la salud.

    Los estudios han seguido respaldando el vínculo entre el consumo de alcohol y el riesgo de cáncer de seno.

    El reto, dice Chen, es integrar este conocimiento en una práctica diaria para crear un estilo de vida saludable. Chen recomienda lo siguiente:

    • Si elige beber alcohol, trate de limitarse a una a tres bebidas por semana. (Una bebida se define como 12 onzas de cerveza, una copa de vino de 5 onzas o 1.5 onzas de licor fuerte).
    • Si puede evitarlo, no beba todos los días. Las ligeras variaciones, como una bebida todos los días en las vacaciones y luego reducirlas cuando regrese, no son importantes; es el consumo acumulado de por vida lo que influye en el riesgo de cáncer.
    • Prioriza los hábitos saludables. Se recomienda hacer ejercicio habitualmente (como caminatas rápidas) y limitar el consumo de alcohol si es posible.

    Estas recomendaciones generales se aplican a todos los adultos, independientemente de su edad.

    ¿Es seguro para las sobrevivientes de cáncer de seno beber alcohol?

    Para los que son sobrevivientes de cáncer, la evidencia es menos clara. Las personas con antecedentes de cáncer de seno varían ampliamente en términos de su estado médico y tratamiento, por lo que el grupo es más difícil de estudiar en la investigación de evaluación de riesgos.

    Del mismo modo, los que tienen un riesgo elevado de cáncer según sus historial familiar o genética también varían en términos de su riesgo y estrategia para la reducción del riesgo. Como resultado, Chen ofrece las mismas recomendaciones generales que las de arriba, pero aconseja a sus pacientes de manera más específica según su estado médico personal y sus objetivos.

    Obtenga más información sobre el consumo de alcohol y el riesgo de cáncer.

    Si elimino el alcohol, ¿elimino mi riesgo de cáncer de seno?

    No. Hay muchos factores que, junto con el consumo de alcohol, pueden contribuir al riesgo de cáncer de seno de una persona. Algunos, como el historial familiar, la historia médica, la densidad mamaria y la edad de su primer período, no están bajo su control.

    ¿Cómo puedo reducir mi riesgo de cáncer de seno?

    Chen sugiere centrarse en los factores que puede controlar:

    • Trabaje para alcanzar o mantener un peso saludable. Un peso saludable varía de una persona a otra, y es posible estar saludable con un peso mayor. Sin embargo, la obesidad aumenta el riesgo de trece cánceres diferentes, incluyendo el cáncer de seno. Obtenga más información sobre la obesidad y el riesgo de cáncer.
    • Coma una dieta saludable de comidas integrales y evite las comidas ultraprocesadas. Obtenga más información sobre las comidas ultraprocesadas y cómo evitarlas.
    • Ejercicio: dar una caminata rápida de 30 minutos todos los días puede reducir el riesgo de cáncer y tener otros beneficios médicos.

    Dana-Farber/Brigham and Women’s Cancer Center también tiene recursos útiles para manejar el peso.

    El Centro Leonard P. Zakim de servicios integrales y vida saludable de Dana-Farber tiene recursos para ayudar con una vida saludable, incluyendo ejercicio y nutrición.

    Use nuestra herramienta para evaluar su riesgo personal de cáncer de seno y cómo reducirlo.

  • ¿Por qué importa el código postal? La influencia del entorno en el riesgo de cáncer 

    ¿Por qué importa el código postal? La influencia del entorno en el riesgo de cáncer 

    Publicado: 17 de diciembre de 2024

    Escrito porBeth Dougherty

    Los códigos postales recién se empezaron a usar en 1963. Fueron establecidos para agilizar la distribución del correo. Hoy en día dependemos mucho menos del correo impreso, pero curiosamente, los códigos postales desempeñan un papel más importante. Definen nuestros vecindarios, los cuales a su vez definen nuestras escuelas, nuestras tiendas de alimentos, nuestros centros de salud e inclusive nuestro riesgo de cáncer. 

    Muchos factores intervienen en el riesgo de cáncer. Y muchos varían dependiendo de dónde una persona viva. Dana-Farber está trabajando para llegar a más personas en los códigos postales de la región de Boston con programas para reducir el riesgo de cáncer, aumentar las tasas de detección de la enfermedad y, cuando sea necesario, dirigirlas a Dana-Farber para que reciban tratamiento y servicios de supervivencia. 

    “Estamos asociándonos con comunidades y centros de salud de todo Boston para que todas las personas de todos los vecindarios se puedan beneficiar de los increíbles avances que se han logrado en la prevención y el tratamiento del cáncer”, explica Christopher Lathan, MD, MPH, director fundador del Programa de Equidad en la Atención de Oncología de Dana-Farber. 

    Christopher Lathan, MD, MPH, director fundador del Programa de Equidad en la Atención de Oncología de Dana-Farber.

    ¿Qué tan significativas son las disparidades en salud y cáncer de un vecindario a otro? 

    Las diferencias en salud pueden ser notables. Un informe de 2023 de la Comisión de Salud Pública de Boston encontró que los residentes de vecindarios prósperos y mayormente blancos tenían una esperanza de vida de 92 años: 23 años más que la de las personas de vecindarios de bajos ingresos predominantemente no blancos.  

    El cáncer, específicamente, es una de las principales causas de muerte en Boston. Una evaluación de necesidades de la comunidad dirigida por Dana-Farber encontró que entre 2010 y 2021, el número de muertes por cáncer en la región de Boston entre personas blancas, negras, asiáticas y latinas había disminuido. Pero ese no fue el caso en todos los códigos postales. En varios vecindarios, las tasas de cáncer no disminuyeron durante ese mismo período. 

    ¿Cómo influye en el riesgo de cáncer el lugar donde una persona viva? 

    Hay varios factores medioambientales, económicos y sociales relacionados con el riesgo de cáncer. Estos son algunos ejemplos: 

    Contaminación del aire y del agua

    • Algunos vecindarios tienen menos recursos para el mantenimiento de los edificios. Esto hace que las personas que viven allí estén más expuestas a las toxinas de amianto en los materiales de construcción, y al humo de fuentes interiores de combustible o de la cocina. Este tipo de exposición ambiental puede aumentar el riesgo de cáncer de pulmón
    • Además, si un vecindario está cerca de una zona industrial, puede tener niveles más altos de contaminación atmosférica o del agua por la escorrentía o las emisiones de plantas industriales, de carbón y fábricas. Los contaminantes del agua incluyen subproductos con cloro, nitratos, arsénico, partículas radioactivas, herbicidas, pesticidas y fertilizantes. 

    Desiertos alimentarios

    • Algunos vecindarios son “desiertos alimentarios”, en el sentido de que no hay tiendas que vendan alimentos frescos o integrales. Esta falta de recursos básicos dificulta la compra de estos alimentos y hace que sea difícil evitar los alimentos ultraprocesados, que aumentan el riesgo de obesidad, un factor relacionado con 13 tipos de cáncer, entre ellos, el cáncer colorrectal. 
    • Los vecindarios que no tienen espacios seguros al aire libre o lugares para hacer ejercicio también pueden aumentar el riesgo de obesidad e impedir que las personas lleven un estilo de vida activo. Hacer ejercicio con regularidad es una de las mejores formas de mantener la buena salud. Sin embargo, para algunas personas es algo muy difícil, simplemente por vivir donde viven. 

    Acceso a la atención de salud

    • Las zonas rurales suelen estar muy alejadas de los centros médicos, lo cual dificulta la detección del cáncer y la búsqueda de tratamiento. Los retrasos en el diagnóstico o el tratamiento hacen que el cáncer sea más difícil de tratar. 
    • Los vecindarios con pocos recursos pueden estar tanto en zonas urbanas como rurales, en comunidades que pueden carecer de centros médicos cercanos o experiencia en la atención de oncología. Las personas que viven allí suelen tener menos acceso a recursos de salud e información sobre los riesgos y la prevención del cáncer, lo cual limita su capacidad de buscar atención a tiempo.

    Raza y etnia

    En Estados Unidos, el racismo sistémico ha causado disparidades en salud entre grupos históricamente marginados. Las personas negras, hispanas y no blancas tienen más probabilidades de vivir en vecindarios con menos ingresos y recursos. También es más probable que allí vivan más personas para quienes el inglés es un segundo idioma. El acceso limitado a la atención médica y las barreras de idioma contribuyen a que en estas comunidades haya disparidades relacionadas con el cáncer.  

    ¿Qué está haciendo Dana-Farber para reducir las disparidades relacionadas con el cáncer en los vecindarios de Boston? 

    Los equipos de Dana-Farber están trabajando activamente para responder a las disparidades mediante una variedad de asociaciones con vecindarios de la región de Boston. Estas iniciativas procuran ayudar a que más personas estén informadas sobre los riesgos y la prevención, las pruebas de detección, el diagnóstico, el tratamiento y la supervivencia del cáncer.

    La iniciativa de Salud Comunitaria de Dana-Farber se compromete a llegar a las poblaciones en riesgo, históricamente marginadas y diversas de la región de Boston para que accedan a programas educativos y de apoyo. El Programa de Equidad en la Atención de Oncología (Cancer Care Equity Program, CCEP) de Dana-Farber se compromete a trabajar con centros de salud comunitarios para crear e implementar intervenciones clínicas que reduzcan las disparidades en la atención de oncología, especialmente en los vecindarios con disparidades relacionadas con el cáncer.

    Magnolia Contreras, MSW, MBA, vicepresidenta de Salud Comunitaria de Dana-Farber.

    Algunos ejemplos de los programas: 

    Prevención: Algunos ejemplos son el Programa de Información sobre el Cáncer Relacionado con el VPH, el Programa de Seguridad Solar y Prevención del Cáncer de Piel y el Programa de Tratamiento del Tabaquismo, todos disponibles en las comunidades de Boston que más pueden beneficiarse de sus servicios. 

    Pruebas: El Autobús de Mamografías visita muchas comunidades y prioriza llegar a las mujeres de bajos ingresos, edad avanzada, inmigrantes o que no hablan inglés. Además, una herramienta llamada AssessYourRisk (Evalúe su riesgo) que ayuda a informar a las personas sobre su riesgo de cáncer de seno y de ovario está disponible en línea y se difunde activamente en las comunidades prioritarias. 

    Diagnóstico: La Iniciativa de Extensión Clínica del Programa de Equidad en la Atención de Oncología ofrece intervenciones clínicas en hospitales comunitarios, que están contribuyendo a acelerar el diagnóstico de cáncer. Los Centros para la Detección e Intervención Temprana también tienen varias iniciativas centradas en asegurar que los programas de diagnóstico precoz, tratamiento e investigaciones relacionadas lleguen al mayor número posible de personas.   

    Tratamiento: El Programa de Equidad en la Atención de Oncología también tiene un Programa de Navegación del Paciente, que conecta a navegadores con pacientes de códigos postales prioritarios para ayudarles a superar obstáculos para acceder a la atención médica, como transporte, alimentación y vivienda, entre otros.  

    Dana-Farber también tiene dos sedes principales y varios centros de atención en la comunidad para que más pacientes puedan recibir la atención de oncología de Dana-Farber cerca de su hogar. 

    Visite: https://myhealthfair.com/booths/dana-farber/

  • ¿Por qué debería hacerme una colonoscopia?

    ¿Por qué debería hacerme una colonoscopia?

    29 de enero de 2025

    Las colonoscopias tienen mala fama.

    Aunque son breves e indoloras, muchas personas les temen y las evitan. En Estados Unidos, alrededor de un tercio de las personas a las que se les recomienda esta prueba, no la hacen.

    Sin embargo, la colonoscopia es uno de los métodos más eficaces de prevención del cáncer. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), hasta el 60 % de las muertes por cáncer de colon podrían prevenirse si todas las personas de 50 años o más se hicieran colonoscopias.

    (Las recomendaciones actuales son comenzar las pruebas de detección a los 45 años de edad).

    De hecho, un estudio realizado por un equipo de investigadores de Dana-Farber, Brigham and Women’s Hospital y la Facultad de Salud Pública de Harvard encontró que las personas que se sometieron a una colonoscopia o a una sigmoidoscopia (que permiten que los médicos examinen el interior del intestino grueso por medio de un tubo delgado y que corten los crecimientos precancerosos) tenían una tasa de cáncer en el recto y la parte inferior del colon notablemente más baja que otros pacientes.

    “La colonoscopia es la prueba más sensible porque examina el interior de todo el colon para detectar cáncer o pólipos”, explica Jeffrey Meyerhardt, MD, MPH, director clínico del Centro de Cáncer Gastrointestinal del Dana-Farber Cancer Institute. “Estos pólipos son precursores de cáncer. Si se extirpan, no se convierten en cáncer”.

    Según los especialistas de Dana-Farber, las recomendaciones con respecto a las colonoscopias no han cambiado pese a un estudio europeo reciente que parecía cuestionar la utilidad de la prueba para reducir las muertes por cáncer colorrectal.

    El estudio encontró que entre las personas a las que se les ofreció una colonoscopia, el examen reducía el riesgo de tener cáncer colorrectal en un 18 %, pero no el riesgo de morir por la enfermedad.

    Sin embargo, estas estadísticas ignoran el hecho de que solo el 42 % de las personas a las que se les ofreció una colonoscopia se la hicieron.

    Entre quienes se hicieron una colonoscopia, el riesgo de tener la enfermedad se redujo en un 31 % y el riesgo de morir por ella disminuyó en un 50 %.

    “Por lo tanto, la moraleja es que la colonoscopia sirve para detectar el cáncer colorrectal, pero únicamente si uno se hace la prueba”, dice Kimmie Ng, MD, MPH, de Dana-Farber. “Se necesita un seguimiento adicional de los resultados de los ensayos clínicos, así como comparaciones con otras pruebas de detección, y esfuerzos dedicados para mejorar el cumplimiento de las pautas de detección recomendadas”.

    Imagen de un cáncer de colon, con células cancerosas formando estructuras con círculos.

    ¿Cuándo debo hacerme la primera prueba de detección de cáncer colorrectal?

    Antes, y en muchas partes del mundo, las autoridades de salud les recomendaban a la mayoría de las personas hacerse la primera colonoscopia a los 50 años.

    Pero el aumento en las tasas de cáncer colorrectal en las personas más jóvenes ha llevado a un grupo de trabajo federal de los Estados Unidos a recomendar que las pruebas de detección se empiecen a los 45 años de edad, o antes para algunos pacientes con afecciones de alto riesgo.

    “Desde mediados de la década de 1990, se ha documentado un aumento preocupante en la incidencia de cáncer colorrectal entre las personas más jóvenes.

    En 2020, el 11 % de los cánceres de colon y 15 % de los cánceres de recto ocurrieron en pacientes menores de 50 años, en comparación con el 5 % y el 9 % respectivamente en 2010”, escribió Ng en un editorial en JAMA que acompaña al artículo sobre los cambios en las recomendaciones. Ng es la directora del Centro de Cáncer Colorrectal de Inicio Temprano en Dana-Farber.

    Como resultado, el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de los Estados Unidos ahora recomienda lo siguiente:

    • Las personas de 45 a 75 años de edad deben hacerse pruebas regulares de detección del cáncer colorrectal.
    • Las personas de 76 a 85 años deben consultar con su médico la decisión de hacerse pruebas de detección. 

    Como el cáncer colorrectal es una enfermedad que crece lentamente, los riesgos y beneficios de las pruebas de detección después de los 75 años deben considerarse junto con la salud general, la esperanza de vida y los antecedentes de detección previos de cada persona.

    Los adultos de este grupo de edad que nunca se han hecho pruebas de detección de cáncer colorrectal tienen más probabilidades de beneficiarse, sobre todo si gozan de suficiente buena salud como para someterse a tratamiento en caso de detectarse cáncer colorrectal.

    ¿Qué tan a menudo me debo hacer pruebas de detección?

    Si una colonoscopia es normal, la mayoría de los pacientes la deben repetir cada 10 años. Si en el examen se encuentran y extirpan uno o dos pólipos de bajo riesgo, la colonoscopia siguiente debe realizarse a los cinco años.

    Si una colonoscopia detecta pólipos precancerosos o el paciente tiene factores relacionados con un mayor riesgo de cáncer colorrectal, el médico puede recomendar que la prueba se repita más a menudo. Las personas con mayor riesgo son aquellas que tienen:

    • Antecedentes personales de cáncer colorrectal o pólipos adenomatosos
    • Antecedentes personales de colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn
    • Antecedentes familiares de cáncer colorrectal o pólipos
    • Síndrome de cáncer colorrectal hereditario conocido (como la poliposis adenomatosa familiar (PAF) o el síndrome de Lynch)

    ¿En qué consiste una colonoscopia?

    La colonoscopia se considera la prueba de detección de cáncer colorrectal de referencia.

    Requiere que el paciente lleve a cabo un régimen de limpieza mediante una dieta líquida y laxantes el día antes del procedimiento, que se lleva a cabo en una clínica u hospital, por lo general bajo sedación. El médico pasa un tubo largo y flexible (con una luz y una cámara) a través del ano y a lo largo del colon, que mide unos cinco pies.

    Luego el tubo se retira y el médico examina las paredes del colon para detectar cualquier crecimiento anormal, como pólipos o tumores.

    Los pólipos se pueden retirar utilizando instrumentos que los cortan, y luego se envían a un laboratorio para su análisis. La extirpación de pólipos precancerosos puede prevenir el crecimiento de un cáncer. Las colonoscopias y las sigmoidoscopias son los únicos procedimientos en los que esto es posible.

    Gracias a los fármacos sedantes, el paciente por lo general no siente nada de dolor y recuerda poco o nada del procedimiento. No obstante, a causa de los medicamentos utilizados, alguien debe acompañar al paciente a su hogar, y se le recomienda descansar por el resto del día.

    ¿Hay alternativas a una colonoscopia?

    Una de las opciones es una sigmoidoscopia, que es similar a una colonoscopia pero se limita a la parte inferior del colon. Como las sigmoidoscopias son menos extensas, no requieren tanta preparación como las colonoscopias, explica Meyerhardt.

    Un procedimiento de detección alternativo es una “colonoscopia virtual”, un tipo especializado de tomografía computarizada que no requiere la inserción de ningún instrumento en el colon y se puede realizar sin sedación.

    Pero implica exposición a radiación en la tomografía computarizada y requiere el mismo tipo de preparación de limpieza intestinal que una colonoscopia convencional. Y si se detectan crecimientos anormales, hay que realizar una colonoscopia.

    Hay varios tipos de pruebas de detección por análisis de heces que requieren recoger una muestra en el hogar y analizarla en un laboratorio.

    No son herramientas diagnósticas (es decir, no permiten diagnosticar el cáncer colorrectal) y una prueba positiva debe ser seguida de inmediato por una colonoscopia. Estas pruebas de heces deben hacerse más a menudo que una colonoscopia. Un resultado positivo de una prueba de heces siempre requiere una colonoscopia y una biopsia de seguimiento.

    Algunos tipos de pruebas de heces:

    • Análisis de sangre oculta en heces, en que los pacientes toman una serie de muestras de heces en el hogar y las envían para que se analicen a fin de detectar sangre, lo cual podría indicar sangrado de vasos frágiles en un pólipo o tumor. La prueba se debe hacer anualmente.
    • Prueba inmunoquímica fecal (FIT), que también detecta sangre en las heces. También debe hacerse anualmente.
    • Prueba multidirigida de ADN en heces, que además de detectar sangre oculta, puede identificar segmentos anormales de ADN de un tumor o pólipo, y también mutaciones de ADN en ciertos genes relacionados con el cáncer colorrectal. La única prueba disponible en los Estados Unidos es Cologuard, que debe repetirse cada tres años.

    “Todas las pruebas de detección implican algunos riesgos, y cuanto más sensible es la prueba, mayor es el riesgo”, añade Meyerhardt. “Durante una colonoscopia, existe un riesgo muy bajo de perforación intestinal, sangrado o infección.

    El riesgo más grande de las pruebas de detección de sangre oculta en heces y de otras medidas de detección es pasar algo por alto, lo cual podría tener consecuencias mucho más graves”.

    Para mayor información visite nuestra mesa https://myhealthfair.com/en/booths/dana-farber/

  • ¿Qué es el cáncer de seno?

    ¿Qué es el cáncer de seno?

    El cáncer de seno (también conocido como cáncer de mama), una enfermedad que suele comenzar en los lobulillos o conductos del tejido mamario, es el tipo más común de cáncer entre las mujeres de Estados Unidos (aparte del cáncer de piel). En 2013, casi 233.000 mujeres estadounidenses recibirán el diagnóstico de cáncer de seno. Aunque el cáncer de seno afecta sobre todo a las mujeres, los hombres también pueden padecer la enfermedad. 

    La identificación de varios subtipos de cáncer de seno ha permitido personalizar el tratamiento de acuerdo al tipo de tumor, el estadio de la enfermedad y el estado general de salud y las preferencias del paciente. Los médicos comprenden mejor qué pacientes podrían beneficiarse de un tratamiento específico, y pueden administrar tratamientos de quimioterapia, radioterapia y cirugía con mucha más precisión. 

    Factores de riesgo del cáncer de seno 

    Los factores de riesgo del cáncer de seno incluyen, entre otros, los siguientes: 

    • Ser mujer (el cáncer de seno es unas 100 veces más común en las mujeres que en los hombres). 
    • Edad avanzada (el riesgo de cáncer de seno aumenta con la edad). 
    • Origen étnico (las mujeres caucásicas tienen un riesgo ligeramente mayor de tener cáncer de seno que las afroamericanas o asiáticas, pero las mujeres afroamericanas tienen un riesgo mayor de padecer cáncer de seno triple negativo, un subtipo específico de la enfermedad). 
    • Antecedentes de cáncer de seno o tratamiento previo con radioterapia en el seno o pecho en la infancia o en la adultez temprana. 
    • Consumir regularmente más de dos bebidas alcohólicas por día. 
    • Tejido mamario denso (las mujeres con tejido mamario denso, a diferencia de las que tienen tejido mamario graso, tienen un mayor riesgo de padecer cáncer de seno). 
    • Menstruación precoz o menopausia tardía. 
    • Exposición a ciertos fármacos, como DES o tratamiento de reemplazo hormonal (TRH), entre otros. 
    • Antecedentes de carcinoma lobulillar in situ (CLIS), hiperplasia ductal o lobulillar atípica y otras afecciones específicas identificadas en biopsias mamarias (estas afecciones no cancerosas pueden sugerir un mayor riesgo de tener cáncer de seno). 

    Centro para el BRCA y Genes Relacionados

    Si se heredan, las mutaciones en los genes BRCA1BRCA2 y los relacionados con el BRCA confieren un mayor riesgo de tener ciertos tipos de cáncer. Estas mutaciones también pueden ocurrir en los mismos cánceres. El Centro para Familias Mellen y Eisenson para los Genes BRCA y Relacionados ofrece una atención integral a pacientes con mutaciones heredadas y adquiridas, la cual incluye estudios clínicos terapéuticos, de estrategias de reducción del riesgo y de nuevos marcadores de detección precoz.

    Factores de riesgo genéticos y hereditarios 

    Además de los factores de riesgo asociados al estilo de vida y a las exposiciones medioambientales, hay factores de riesgo de cáncer de seno que se dan en las familias. Se han identificado ciertos marcadores genéticos que, si están presentes, pueden aumentar de forma significativa su riesgo personal de tener cáncer de seno. El Programa de genética y prevención del cáncer de Dana-Farber es un programa reconocido a nivel nacional, centrado en la evaluación de los factores de riesgo genéticos del cáncer de seno y el diseño de planes personalizados para controlar el riesgo de cáncer de seno hereditario y familiar. Se realizan pruebas genéticas que analizan los genes BRCA1 y BRCA2 y otros genes relacionados con el cáncer de seno, según corresponda. 

    Obtenga más información sobre nuestros servicios de ayuda a personas con un mayor riesgo de cáncer de seno

    Estadios del cáncer de seno 

    Nosotros le ofrecemos planes de tratamiento personalizados basados en usted, sus necesidades y su tipo específico de cáncer. La investigación y los tratamientos actuales se centran en los cuatro subtipos principales de cáncer de seno. El subtipo específico de cáncer de seno que usted padece puede determinarse por medio de análisis de laboratorio: 

    Carcinoma ductal in situ (CDIS) 

    También conocido como cáncer de seno preinvasivo, el CDIS es muy tratable y altamente curable. En el CDIS, las células anormales están en el revestimiento de un conducto mamario pero no se han diseminado fuera de él a otros tejidos del seno. 

    En Estados Unidos, el CDIS se diagnostica en casi 60,000 mujeres cada año. Esto representa un aumento significativo respecto a décadas anteriores, debido al uso generalizado de mamografías digitales y resonancias magnéticas que detectan el CDIS en un estadio más pequeño y más temprano. Cuando se extirpa de forma quirúrgica mediante una tumorectomía y luego se trata, como es común, con radioterapia o con una mastectomía con reconstrucción, la enfermedad es casi siempre curable. 

    La investigación de los científicos del Centro de Oncología (Cancer Center) de Dana-Farber Brigham podría llevar a pruebas de detección que permitan comprender mejor si ciertos pacientes con CDIS podrían recibir menos tratamiento de forma segura y a cuáles podría convenirles un tratamiento más agresivo. 

    Obtenga más información sobre la atención especializada de nuestro Programa para el carcinoma ductal in situ (CDIS)

    Cáncer de seno invasivo 

    Los cánceres invasivos han comenzado a atravesar las barreras del tejido mamario normal y tienen el potencial de diseminarse a los ganglios linfáticos o a otras partes del cuerpo. Cada año, ocurren alrededor de 233,000 casos nuevos de cáncer de seno invasivo en mujeres. 

    Biológicamente, el cáncer de seno no es una enfermedad única sino varias enfermedades diferentes, que pueden actuar de forma distinta dependiendo de su composición genética distintiva. El cáncer de seno invasivo se clasifica en estadios I, II, III o IV, de acuerdo a la cantidad y la localización del cáncer en el cuerpo. Los planes de tratamiento para cualquier estadio del cáncer de seno se ofrecen de forma multidisciplinaria y pueden incluir cirugía, radioterapia, quimioterapia o terapia endocrina y terapia biológica dirigida, como el trastuzumab. 

    Cáncer de seno inflamatorio  

    En el cáncer de seno inflamatorio (CSI), las células cancerosas bloquean los vasos linfáticos de la piel del seno y hacen que parezca enrojecido o inflamado. A diferencia de otros tipos de cáncer de seno, este no suele aparecer como un bulto. 

    Si tiene cualquiera de estos síntomas, comuníquese de inmediato con su médico.

    El cáncer de seno inflamatorio se suele diagnosticar mediante un examen clínico y se confirma con una biopsia del seno.

    En tanto el diagnóstico y tratamiento rápidos y precisos son importantes debido a la malignidad de esta enfermedad.

    Mientras que el tratamiento comienza con terapia sistémica (quimioterapia y terapia dirigida) seguida de cirugía y radioterapia. 

    Obtenga más información sobre la atención especializada de nuestro Programa para el cáncer de seno inflamatorio

    ¿Tiene preguntas sobre los ensayos clínicos? 877-338-7425

    Cáncer de seno metastásico 

    El cáncer de seno metastásico se ha diseminado del seno a otras partes distantes del cuerpo. La cirugía no suele ser parte del plan de tratamiento, pero en algunos casos puede incluirse. 

    Muchos estudios clínicos alentadores del Centro de Oncología de Dana-Farber Brigham se centran en la búsqueda de tratamientos nuevos y más eficaces para las mujeres con cáncer de seno metastásico. Uno de ellos, llamado Ending Metastatic Breast Cancer for Everyone (EMBRACE), busca comprender mejor la biología del cáncer de seno avanzado, así como las experiencias de tratamiento de las personas que lo padecen. 

    Obtenga más información sobre estudios clínicos para el cáncer de seno metastásico

    Más información sobre el cáncer de seno metastásico

    Programas especializados 

    Como comprendemos que no todas las personas con cáncer de seno tienen las mismas necesidades, el Centro de Oncología de Dana-Farber Brigham ha creado programas especializados diseñados específicamente para personas con cáncer de seno metastásicoadultos jóvenes con cáncer de senocáncer de seno inflamatoriocáncer de seno durante el embarazopersonas con mayor riesgo genéticocáncer de mama en hombres, y carcinoma ductal in situ (CDIS)

    Por qué elegirnos

    En el Programa de oncología mamaria del Centro Susan F. Smith para Cánceres de la Mujer, en el Centro de Oncología de Dana-Farber Brigham, nuestro equipo de expertos colabora para ofrecer una atención compasiva e integral a las personas con cáncer de seno. Nos comprometemos a brindarle a cada paciente las opciones de tratamiento más eficaces y personalizadas del momento, aprovechando todos los servicios de uno de los más prestigiosos hospitales y centros de investigación sobre el cáncer. 

    Ofrecemos servicios completos a pacientes con estos tipos de cáncer:  

    • Planes de tratamiento personalizados basados en sus necesidades y en las características de su cáncer específico, junto con la atención más reciente y avanzada. 
    • Procedimientos para preservar tejidos y técnicas quirúrgicas y de radioterapia precisas que dan los mejores resultados posibles. También somos líderes en reconstrucción mamaria. 
    • Tratamiento especializado diseñado específicamente para adultos jóvenes con cáncer de seno, mujeres con cáncer de seno inflamatorio y mujeres con cáncer de seno hereditario. Estos son programas modelo que se están replicando en todo el país. 
    • Equipos expertos en el manejo de síntomas para ayudarle a sentirse mejor durante todo el tratamiento. 
    • Evaluación genética de pacientes con antecedentes personales o familiares que sugieran un riesgo hereditario o una tendencia a tener cáncer de seno. 
    • Acceso a trabajadores sociales, psiquiatras, terapias integradoras, especialistas en dolor, nutricionistas y fisiólogos del ejercicio. 
    • Acceso a especialistas en fertilidad con experiencia única en la atención de mujeres que están recibiendo un tratamiento contra el cáncer y tienen preguntas sobre su fertilidad futura. 
    • Acceso a estudios clínicos para todos los estadios y subtipos del cáncer de seno, con un promedio de 50 estudios clínicos disponibles en todo momento para cualquier estadio de la enfermedad. 
    • Atención multidisciplinaria a cargo de especialistas del Dana-Farber Cancer Institute y del Brigham and Women’s Hospital. 

    Para más información visite la mesa de Dana Farber Cancer Institute https://myhealthfair.com/booths/dana-farber/

  • La relación entre el VPH y el cáncer

    La relación entre el VPH y el cáncer

    Publicado: 22 de octubre de 2019

    Actualizado: 12 de agosto de 2024

    Revisado médicamente por: Dra. Stephanie Alimena

    El virus del papiloma humano (VPH) es un virus que puede causar un crecimiento anormal de tejidos y otros cambios en las células.

    Se puede contagiar a través del contacto de piel con piel durante la actividad sexual, y puede ser portado por personas de ambos sexos.

    Hay más de 100 tipos (o cepas) diferentes del virus, que se consideran de “bajo riesgo” (porque causan verrugas) o de “alto riesgo” (lo cual significa que tienen el potencial de causar cáncer).

    Aunque en la mayoría de las personas la infección por VPH no se convierte en cáncer, hay formas en que usted puede reducir su riesgo de infectarse con el VPH.

    ¿Qué tipos de cáncer puede causar el VPH?

    Las cepas de alto riesgo del VPH causan alrededor del 5 por ciento de los cánceres en todo el mundo, 

    entre ellos:

    Hay alrededor de 12 a 14 cepas de alto riesgo de VPH, pero las cepas 16 y 18 son las responsables de la mayoría de los cánceres causados por el VPH.

    De hecho, estas dos cadenas causan el 70% de todos los cánceres de cuello uterino, y también la mayoría de los cánceres orofaríngeos, vaginales, de vulva y de pene.

    Aunque el cáncer de cuello uterino es el cáncer relacionado con el VPH más común en todo el mundo, en Estados Unidos el cáncer orofaríngeo supera actualmente la tasa de cáncer de cuello uterino y es el cáncer relacionado con el VPH más común entre los hombres.

    ¿Cómo causa cáncer el VPH?

    Cuando un VPH de alto riesgo infecta las células del cuello uterino, la orofaringe, la vulva, la vagina, el pene o el ano, puede producir cambios en las células. Si no se tratan, estos cambios celulares tienen el potencial de convertirse en cáncer.

    Por suerte, la mayoría de las infecciones por VPH desaparecen antes de causar cambios precancerosos, y sólo la infección persistente por un subtipo de alto riesgo aumenta el riesgo de cáncer.

    ¿Cómo puedo reducir el riesgo de cáncer relacionado con el VPH?

    El primer paso para reducir el riesgo de un cáncer relacionado con el VPH es prevenir la infección.

    Actualmente, la vacunación contra el VPH se recomienda para todos los niños de 9 a 14 años, sea cual sea su sexo, con vacunación de puesta al día hasta los 26 años.

    Aunque no se ha demostrado que prevenga el cáncer en pacientes mayores de 26 años, se puede ofrecer, después de un asesoramiento adecuado, hasta los 45 años.

    Las personas con cuello uterino de 21 años o más deben hacerse una evaluación con prueba de Papanicolaou cada 3 años hasta los 30 años, y luego, si todos los resultados son normales, una prueba de Papanicolaou y de VPH cada 5 años.

    Los pacientes que hayan tenido resultados previos anormales pueden necesitar pruebas más frecuentes.

    Vacunas

    Las vacunas previenen las infecciones por VPH que pueden causar cáncer. Gardasil es la única vacuna aprobada en Estados Unidos en este momento.

    Previene la infección por 7 tipos de VPH de alto riesgo, responsables de alrededor del 90 % de los cánceres, si se administra antes del inicio del contacto sexual de piel con piel.

    También protege contra dos tipos de VPH (6 y 11), responsables de la mayoría de las verrugas genitales.

    Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan: la vacunación contra el VPH tanto para los niños como para las niñas de 9 a 14 años, idealmente entre los 11 y los 12 años.

    Es importante vacunarse temprano, antes del comienzo de la actividad sexual. Las vacunas no pueden prevenir el cáncer de cuello uterino si una paciente ya ha sido infectada por el virus.

    Relaciones sexuales seguras

    Se puede reducir el riesgo de contraer el VPH usando un condón siempre que se tienen relaciones sexuales.

    El VPH se puede transmitir en las partes de la piel que el condón deja expuestas, así que no se considera un sustituto de la vacunación.

    Aun así, los condones pueden ofrecer cierta protección contra el VPH y otras infecciones de transmisión sexual.

    Prueba de Papanicolaou

    La prueba de Papanicolaou pueden detectar anomalías en el cuello uterino que podrían ser signos de cambios precancerosos.

    Durante una prueba de Papanicolaou, un médico recoge muestras de las células del cuello uterino. La prueba del VPH también puede hacerse junto con la prueba de Papanicolaou, si es indicado.

  • Consejos para detectar el cáncer de piel en forma temprana

    Consejos para detectar el cáncer de piel en forma temprana

    Revisado médicamente por: Catherine Pisano, MD

    La detección temprana del cáncer de piel a menudo conduce a un mejor pronóstico para los pacientes y puede evitar operaciones extensas u otros tratamientos dependiendo del cáncer. 

    Para ello, los médicos recomiendan: 

    • Autoexámenes mensuales habituales de la piel:
      • Le permitirá hacer un seguimiento de los cambios en la piel y alertar al médico de cualquier preocupación. 
    • Una evaluación anual con un dermatólogo:
      • Si tiene muchos lunares (más de 50), lunares atípicos, una historia familiar de melanoma, una historia personal de cáncer de piel, está inmunodeprimido o tiene otros factores de riesgo. 

    ¿Cómo me hago un autoexamen para detectar el cáncer de piel? 

    Los expertos recomiendan que los autoexámenes mensuales comiencen a los 18 años. Para hacerse un autoexamen, use las siglas ABCDE (asimetría, borde, color, diámetro/patito feo, evolución) para evaluar si un lunar en el cuerpo podría ser algo más grave. Si alguna mancha parece inusual, consulte a su médico lo antes posible. 

    • A – Asimetría: Cuando la mitad de la lesión es diferente de la otra. 
    • B – Borde: Cuando la lesión tiene un borde irregular, dentado (una serie de curvas) o poco definido. 
    • C – Color: Si varía de una zona a otra o tiene colores diferentes (marrón, negro, blanco, rojo o morado). 
    • D – Diámetro/patito feo: Suelen medir más de 6 mm (el ancho de la goma de borrar de un lápiz), pero pueden ser más pequeños si se diagnostican a tiempo. Si el diámetro de una lesión aumenta rápidamente, debe consultar a su médico lo antes posible.
    • La regla “del patito feo”: Un lunar del cuerpo tiene un aspecto muy diferente al de todos los demás, es otra razón para consultar al médico. 
    • E – Evolución: Cuando la lesión cambia de tamaño, forma, color o se vuelve sintomática. 

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