Categoría: Cáncer

  • Mitos comunes sobre los ensayos clínicos

    Mitos comunes sobre los ensayos clínicos


    Publicado: 22 de abril de 2025
    Autora: Beth Dougherty
    Revisado médicamente por: Jeffrey Meyerhardt, MD, MPH


    Los avances en los tratamientos contra el cáncer dependen de la realización de ensayos clínicos con medicamentos y tratamientos nuevos.

    Casi todos los medicamentos contra el cáncer que se utilizan en la actualidad fueron puestos a prueba primero en ensayos clínicos. 

    Sin embargo, en Estados Unidos, sólo el 3 % de los pacientes con cáncer participan en estos estudios.

    Parte del motivo es que circulan muchos mitos e ideas falsas que
    desalientan la inscripción de los pacientes, a pesar de los beneficios que los ensayos clínicos pueden ofrecerles.

    Ensayos clínicos

    «La participación en un ensayo clínico tiene muchos beneficios potenciales, como ser parte de la búsqueda de nuevos medicamentos o combinaciones de medicamentos
    para tratar el cáncer”, explica Jeffrey Meyerhardt, MD, MPH, director de investigación clínica en Dana-Farber.

    Mito: Los pacientes que están en ensayos clínicos reciben un placebo en vez del tratamiento que se está investigando.

    Realidad: 

    Es raro que en los ensayos clínicos sobre el cáncer los pacientes reciban sólo un placebo.

    Dos ejemplos comunes son los ensayos en los que se compara el
    mejor tratamiento disponible y aceptado en el momento (el tratamiento convencional) con un medicamento o tratamiento nuevo o en fase de investigación, o los ensayos en los que se prueban diferentes dosis de un medicamento en fase de investigación.

    Si hubiera alguna posibilidad de que el paciente recibiera un placebo, eso se explicaría claramente en el proceso de consentimiento informado.

    Durante dicho proceso, un miembro del equipo le explica los detalles del ensayo clínico, responde a sus preguntas y se asegura de que usted dé su consentimiento antes de la inscripción.

    Algunos ensayos que prueban nuevas combinaciones de tratamientos pueden ofrecer el tratamiento convencional y el nuevo, o el tratamiento convencional y un placebo.

    En este caso, el placebo se añade al tratamiento convencional.

    Obtenga más información sobre cómo los ensayos clínicos promueven avances en los tratamientos contra el cáncer.

    Mito: Los ensayos clínicos son un último recurso después de que otros tratamientos han fracasado.

    Realidad:

    Muchos ensayos clínicos prueban terapias innovadoras como primer
    tratamiento basándose en evidencia de que la innovación podría ofrecerles a los pacientes mejores resultados que los tratamientos convencionales del momento.

    Su médico podrá ayudarle a entender sus opciones y le explicará por qué un ensayo clínico podría ser una buena alternativa para usted, y cómo podría combinarse con otras líneas de terapia.

    Mito: Para participar en un ensayo clínico, voy a tener que interrumpir mi tratamiento convencional.

    Realidad:

    Si su tratamiento convencional está dando resultado, su equipo médico por lo general no le recomendará que lo interrumpa. La meta principal es que usted reciba el mejor tratamiento posible.

    Sin embargo, en la mayoría de los ensayos en los que se prueba un tratamiento, cuando usted entra al ensayo, no sigue recibiendo otro tratamiento diferente contra el cáncer.

    En otros ensayos, los pacientes siguen con el tratamiento convencional pero dan otra información por medio de cuestionarios o permitiendo el análisis del tumor y su almacenamiento en un registro de tumores.

    Usted puede retirarse de un ensayo clínico en cualquier momento. La decisión de participar en un ensayo clínico depende de usted.

    Su médico le ayudará a decidir los pasos siguientes más adecuados para su atención.

    Mito:  Si se considera que no reúno los requisitos para participar en un ensayo clínico, después no me van a dejar participar en ningún otro ensayo clínico.

    Realidad: 

    Cada ensayo tiene criterios de elegibilidad diferentes. Por ejemplo, el ensayo de un medicamento en fase de investigación podría requerir que el paciente no participara en otros ensayos que estén probando otros tratamientos contra el cáncer.

    Pero eso no descalifica necesariamente a la persona de participar en otros tipos de estudios, como de bancos de tumores o estudios de calidad de vida o cuidados paliativos.

    Si un ensayo no es una buena opción para usted, pregúntele a su médico si hay otras alternativas que pueden ser más apropiadas.

    Mito: Cuando el ensayo termine, voy a perder acceso al medicamento en fase de investigación aunque esté funcionando.

    Realidad: 

    Muchos ensayos continúan el tratamiento en estudio siempre y cuando el paciente se esté beneficiando y lo tolere.

    Esto varía de un ensayo a otro y se explica durante el proceso de consentimiento informado.

    Cada centro de investigación tiene un comité de ética de investigaciones clínicas (Institutional Review Board, IRB) que
    protege los derechos y el bienestar de los pacientes.

    Este comité suele pedirle a la compañía farmacéutica que suministra el medicamento en estudio que lo siga facilitando si está beneficiando al paciente.

    Mito: Voy a tener que pagar el tratamiento del ensayo clínico de mi bolsillo porque el seguro no cubre los tratamientos en fase de investigación.

    Realidad: 

    Por lo general, los pacientes no tienen que pagar los tratamientos y las pruebas especiales de investigación que reciben durante un ensayo clínico.

    Esos costos corren a cargo del patrocinador del ensayo.

    El seguro médico suele cubrir los costos de las pruebas y los tratamientos hechos durante un ensayo clínico, si se hubiesen hecho de todos modos como parte del tratamiento convencional.

    Usted recibirá información sobre los potenciales costos de participar en un ensayo durante el proceso de consentimiento informado.

    Muchos estados, incluido Massachusetts, exigen que las compañías de seguros cubran el costo de la participación en “protocolos de investigación sobre el cáncer con intervención que cumplan los requisitos”. Las personas que participan en una investigación pueden seguir siendo responsables de los deducibles relacionados con
    su tratamiento convencional.  

    Mito: Los ensayos clínicos implican riesgo. ¿Qué ocurre si tengo efectos secundarios o el tratamiento no funciona?

    Realidad: 

    Las mejoras tecnológicas y una comprensión más profunda del cáncer a nivel molecular han aumentado la capacidad de crear medicamentos más eficaces que reducen los efectos secundarios. 

    También han mejorado la capacidad de los oncólogos para asignar a los pacientes a ensayos clínicos con mayor precisión.

    En los ensayos clínicos en fase temprana, por ejemplo, en fase 1, se prueba un medicamento en humanos por primera vez, y eso puede parecer arriesgado.

    Pero los investigadores empiezan con una dosis muy baja, y la aumentan gradualmente hasta encontrar una dosis segura.

    En ensayos clínicos en fase avanzada, se ha determinado una dosis inicial segura para muchos pacientes.

    Sin embargo, el cuerpo de cada persona es único y procesa los
    medicamentos de forma diferente.

    A medida que más pacientes reciben tratamiento con un medicamento experimental, se pueden descubrir efectos secundarios nuevos.

    Por esto, los participantes en ensayos clínicos suelen tener citas más frecuentes y se los vigila de cerca para detectar signos de efectos secundarios.

    Algunos pacientes prefieren estar en un ensayo por la atención y los cuidados adicionales que reciben.

    Si usted participa en un ensayo, los profesionales de la salud que están familiarizados con el ensayo intervienen en su atención.

    Esto a menudo incluye a enfermeras especializadas en los ensayos clínicos.

    Si un medicamento en fase de investigación no le da buen resultado, el equipo de su ensayo clínico decidirá lo mejor para usted y le ayudará a determinar cuáles son los mejores pasos a seguir.

    Mito: Los ensayos clínicos no son para personas como yo.

    Realidad: 

    Los ensayos clínicos son para cualquiera. De hecho, es esencial que los ensayos clínicos incluyan a personas de diferentes razas, ascendencias, códigos postales y situaciones socioeconómicas para comprender cómo funcionan los nuevos tratamientos en estudio en toda la población.

    Para mas información visite la mesa de Dana Farber en www.myhealthfair.com y blogs con más sobre este y otros temas

  • Pruebas de detección de cáncer de cuello uterino en el hogar: respuestas a sus preguntas

    Pruebas de detección de cáncer de cuello uterino en el hogar: respuestas a sus preguntas


    Publicado: 2 de junio de 2025
    Actualizado: 5 de junio de 2025
    Autora: Beth Dougherty
    Revisado médicamente por: Stephanie Alimena, MD

    Ahora, usted se puede hacer una prueba de detección del cáncer de cuello uterino sin salir de su casa con una prueba para el hogar prescrita que está autorizada por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (U.S. Food and Drug
    Administration, FDA).

    La prueba autorizada le permite recoger muestras vaginales en
    su casa y enviarlas por correo a un laboratorio certificado para su análisis.

    La prueba detecta el cáncer de cuello uterino comprobando la presencia del virus del papiloma humano (VPH), que causa entre el 95 % y el 99 % de los casos de este tipo de cáncer.

    Si el resultado es anormal, se necesita seguimiento con un médico para que haga pruebas adicionales en persona.

    “Esta nueva tecnología es muy prometedora porque el principal factor de riesgo del cáncer de cuello uterino es no hacerse las pruebas de detección.

    Ahora que las pacientes con riesgo promedio pueden hacerse la prueba por cuenta propia, esperamos que más personas puedan hacerse pruebas de detección”, dice Stephanie Alimena, MD, cirujana oncóloga del Programa de Oncología Ginecológica del Centro de Cáncer de Dana-Farber Brigham (Dana-Farber Brigham Cancer Center).

    El cáncer de cuello uterino es altamente prevenible recibiendo la vacuna contra el VPH y haciéndose pruebas de detección.

    Sin embargo, en Estados Unidos alrededor de una cuarta parte de las mujeres están atrasadas con sus pruebas de detección.

    Las personas negras, hispanas (latinas), nativas americanas y las que no tienen seguro médico también enfrentan disparidades con el cáncer de cuello uterino por tener un mayor riesgo de muerte y de recibir un tratamiento insuficiente, en parte a causa de las dificultades para acceder a las pruebas de detección.

    Una nueva prueba aprobada por la FDA permite que las personas recojan muestras vaginales en su casa y que las envíen por correo a un laboratorio certificado para su análisis.

    La prueba detecta el cáncer de cuello uterino comprobando la presencia del virus del papiloma humano (VPH), que causa entre el 95 % y el 99 % de los casos de este tipo de cáncer.

    Si el resultado es anormal, se necesita seguimiento con un médico para que haga más pruebas en persona.

    ¿En qué consiste la prueba de cáncer de cuello uterino en el hogar?

    Para la prueba de Papanicolaou hay que hacer una cita con un médico.

    La prueba puede ser incómoda porque, para tomar una muestra de células, el médico necesita pasar un hisopo por el cuello uterino, que está en la abertura del útero, en la parte más
    profunda de la vagina.

    Las muestras recogidas se pueden analizar para detectar cambios celulares (prueba de Papanicolaou), cambios celulares y VPH (prueba conjunta) o VPH (prueba primaria del VPH).

    La prueba de cáncer de cuello uterino en el hogar, fabricada por Teal Health, es diferente en varios aspectos importantes:

    • Está diseñada para facilitar la toma de una muestra en el hogar usando una varita.
    • La varita recoge células de la vagina, que la paciente envasa siguiendo las instrucciones y luego envía por correo a un laboratorio para su análisis.
    • Los laboratorios que procesan las muestras son los mismos que procesan las muestras de las pruebas de Papanicolaou que toman los médicos.
    • Las muestras se analizan mediante una prueba primaria de detección del VPH. Esta es la prueba recomendada por la Sociedad Americana Contra el Cáncer (American Cancer Society) y el Grupo de Trabajo sobre Servicios Preventivos de Estados Unidos (United States Preventive Services Task Force).
    • Tiene más probabilidades de detectar la enfermedad que la prueba de Papanicolaou o la prueba conjunta.
    • Si los resultados de la prueba del VPH son anormales, se hace una prueba de Papanicolaou con la misma muestra.
    • Los resultados se comunican por medio de una aplicación, y a las pacientes que reciben resultados anormales se les ofrece una cita de telesalud para ofrecerles orientación.

    ¿Qué debo hacer si recibo un resultado anormal en una prueba de cáncer de cuello uterino en el hogar?

    Si los resultados de su prueba del VPH son anormales, usted necesita más pruebas diagnósticas.

    Los diagnósticos adicionales podrían incluir:

    • Una prueba de Papanicolaou, que suele hacerse de forma automática con la misma muestra si la prueba del VPH es anormal.
    • Una colposcopia, una prueba en la que un médico examina el cuello uterino con un microscopio y puede obtener una biopsia si algo parece anormal.
    • Es importante hacer un seguimiento utilizando los servicios de telesalud disponibles y haciendo una cita presencial con un médico.

    “Es vital que las pacientes con resultados anormales hablen con un médico sobre las pruebas adicionales que necesitan a continuación”, explica Alimena.

    Las pruebas adicionales permiten que el médico diagnostique el cáncer de cuello uterino o los cambios precancerosos, si los hubiera, y que ofrezca tratamiento”.

    ¿Quiénes pueden usar la prueba de detección de cáncer de cuello uterino en el hogar?

    La prueba de detección de cáncer de cuello uterino en el hogar está aprobada para personas de 25 a 65 años con cuello uterino (por ejemplo, que no se han hecho una histerectomía).

    Se recomienda para las personas con “riesgo promedio” de cáncer de cuello uterino.

    Personas con riesgo promedio:

    • Se han hecho pruebas periódicas antes.
    • No han tenido nunca una prueba de cáncer de cuello uterino ni del virus del VPH anormal.
    • No están inmunodeprimidas.
    • No tienen síntomas de cáncer de cuello uterino, como sangrado uterino anormal.
    • Si una persona ha tenido resultados anormales en las pruebas de Papanicolaou o del VPH en el pasado, no se considera que tenga un riesgo promedio.
    • No se recomienda para personas embarazadas, con antecedentes de cáncer en el aparato reproductor, que tengan el VIH, hayan estado expuestas al dietilestilbestrol (DES) o inmunodeprimidas.

    ¿Las pruebas de cáncer de cuello uterino en el hogar reemplazan las pruebas periódicas de cáncer de cuello uterino o las pruebas de Papanicolaou?

    La prueba de detección de cáncer de cuello uterino en el hogar es una alternativa a hacerse la prueba en un consultorio con un profesional de la salud.

    Su médico habitual no puede pedir la prueba por usted. En su lugar, la prueba se ofrece por receta médica a través de los profesionales de telesalud de Teal Health.

    La prueba en el hogar no reemplaza los exámenes ginecológicos periódicos, que permiten evaluar la salud de los órganos reproductores: senos, vagina, útero, trompas de Falopio y ovarios.

    ¿Quiénes necesitan pruebas de detección de cáncer de cuello uterino y con qué frecuencia?

    Las personas adultas con cuello uterino deben hacerse pruebas de detección de cáncer de cuello uterino con regularidad.

    Esto se recomienda aun si:

    usted ha recibido la vacuna contra el VPH, no es una persona sexualmente activa o se identifica como LGBTQ+.

    Estas son las recomendaciones para las pruebas de cáncer de cuello uterino:

    • 21-29 años de edad: Prueba de Papanicolaou cada 3 años.
    • 30-65 años de edad: Prueba primaria del VPH cada 5 años. Si esta no es una opción, las alternativas son la prueba conjunta cada 5 años o la prueba de Papanicolaou cada 3 años.
    • 66 años o más: Las pruebas se recomiendan a menos que las pruebas de los últimos 10 años hayan sido negativas y no se haya recibido un diagnóstico de cáncer de cuello uterino ni de cambios precancerosos en el cuello uterino en los últimos 25 años.

    Es importante seguir estos criterios para interrumpir las pruebas de forma segura, porque alrededor del 20 % de los casos de cáncer de cuello uterino se diagnostican en personas mayores de 65 años.

    Es importante que hable con su médico de sus posibles
    factores de riesgo, por ejemplo, pareja nueva, infección por el VIH, inmunodepresión o infección previa por el VPH.

    Si ha tenido resultados anormales en pruebas anteriores de cáncer de cuello uterino, recuerde que estas pautas no se aplican y que su médico podría recomendarle pruebas
    más frecuentes.

    Recuerde que en el caso de las pruebas en un consultorio médico, la prueba primaria del VPH tal vez no esté disponible y que el profesional de la salud podría seguir en cambio la recomendación de hacer una prueba conjunta cada cinco años o una prueba de Papanicolaou cada tres años.

  • Los microplásticos y el cáncer: respuestas a sus preguntas

    Los microplásticos y el cáncer: respuestas a sus preguntas

    Publicado: 7 de marzo de 2025

    Autora: Beth Dougherty

    Revisado médicamente por: Thejus Jayakrishnan, MD

    En las últimas décadas, las tasas de algunos tipos de cáncer, como el colorrectal, han aumentado en los adultos jóvenes menores de 50 años.

    Una posible explicación de este aumento es un incremento paralelo de las tasas de obesidad y los cambios en la dieta, los niveles de actividad y el estilo de vida.

    Sin embargo, según Kimmie Ng, MD, MPH, directora del Centro de Cáncer Colorrectal de Inicio Temprano (Young-Onset Colorectal Cancer Center) de Dana-Farber, estos factores no explican por completo la tendencia.

    Ella atiende a muchos pacientes jóvenes con cáncer de colon que no son obesos y mantienen estilos de vida saludables.

    Junto con otros expertos en este campo, sospecha que la exposición medioambiental también podría desempeñar un papel, sobre todo porque en las últimas décadas ha estado en aumento.

    Los microplásticos son ejemplo de una presencia creciente en el medio ambiente que podría estar aumentando el riesgo de cáncer en las personas jóvenes.

    “Los microplásticos son muy preocupantes por la presencia cada vez mayor de plásticos en general, en nuestro estilo de vida y en el medio ambiente”, dice Ng.

    ¿Qué son los microplásticos?

    Los microplásticos son trocitos de plástico diminutos, de menos de 5 milímetros de diámetro.

    Pueden ser invisiblemente pequeños y están presentes en el aire que respiramos, el agua que bebemos y los alimentos que comemos.

    Provienen de una variedad de plásticos utilizados en productos que incluyen desde insecticidas y productos farmacéuticos hasta las microperlas de los cosméticos, la ropa sintética, los neumáticos y los materiales industriales.

    En los últimos 70 años, la producción de plástico ha crecido de forma exponencial y sigue en aumento.

    ¿Cuánto están aumentando las tasas de cáncer entre las personas jóvenes?

    El aumento de las tasas de cáncer entre las personas jóvenes es extremadamente preocupante.

    Según el informe Hechos y Cifras sobre el Cáncer 2025 (2025 Cancer Facts and Figures) de la Sociedad Americana Contra el Cáncer, los menores de 50 años fueron el único grupo en el que las tasas de cáncer aumentaron entre 1995 y 2021.

    Por ejemplo, en los últimos años, el cáncer colorrectal de inicio temprano ha aumentado un 2-3% anual.

    Otros cánceres con tasas en aumento en adultos jóvenes son el cáncer de seno y el cáncer de pulmón.

    “La tasa de aumento del cáncer colorrectal es más pronunciada entre los adultos más jóvenes”, añade Ng.

    «Es más pronunciada entre los veinteañeros y más alta entre los treintañeros que entre las personas de cuarenta o cincuenta años.»

    ¿Qué pruebas hay de que los microplásticos puedan tener una relación con el cáncer?

    Los microplásticos pueden entrar al cuerpo por los pulmones al respirar, por el tubo digestivo al comer y beber, y a través de la piel.

    Existen algunos estudios en humanos que han establecido relaciones entre los microplásticos y ciertos procesos del cuerpo que contribuyen al cáncer.

    También hay estudios en animales que exploran más a fondo las relaciones de causa y efecto entre los microplásticos y las células del cuerpo.

    Hasta el presente, se han encontrado microplásticos en tejidos humanos y animales, por ejemplo, en los pulmones, el hígado, la placenta y las arterias.

    También se ha demostrado que los microplásticos tienen muchos efectos negativos relacionados con el cáncer, entre ellos:

    • Causan inflamación crónica.
    • Deprimen las funciones inmunitarias que combaten el cáncer.
    • Afectan la rapidez con que las células crecen y se dividen.
    • Afectan los niveles de hormonas, incluso las reproductivas.
    • Afectan las placas de las arterias.
    • Causan daño en el ADN.
    • Alteran el equilibrio entre los microbios y el revestimiento mucoso del intestino exponiendo a daño a las células que lo recubren.
    • Transportan contaminantes tóxicos con potencial riesgo de cáncer.

    Sin embargo, dice Ng, “El campo está muy en su infancia.

    Existen relativamente pocos estudios. Hacen falta más estudios de tejidos humanos y sobre el efecto de los microplásticos en enfermedades como el cáncer”.

    ¿Qué investigaciones se están llevando a cabo para conocer mejor los microplásticos?

    En Dana-Farber, Ng colabora con expertos en ciencias medioambientales para empezar a comprender mejor el efecto de los microplásticos en el colon y el desarrollo del cáncer colorrectal.

    El campo enfrenta muchos desafíos para establecer métodos fiables y estandarizados para medir la presencia de microplásticos.

    La investigación destinada a comprender los efectos de los microplásticos en la salud es de vital importancia para fundamentar las decisiones que se tomen en el futuro a nivel normativo.

    ¿Qué puedo hacer para reducir mi riesgo con los microplásticos?

    Hay varias cosas que puede probar, por ejemplo:

    • Filtrar el agua
    • Reducir los plásticos de un solo uso y los utensilios de plástico
    • Evitar los alimentos envasados en plástico
    • Elegir ropa de fibra natural
    • Pasar la aspiradora a menudo.

    Algunos de estos consejos pueden parecer fáciles de aplicar, pero en la práctica, reducir la exposición a los microplásticos es muy difícil.

    Por ejemplo, el acceso a alimentos envasados sin plástico y la exposición a niveles más altos de contaminación medioambiental con microplásticos varía de una comunidad a otra.

    “Creo que disminuir el nivel y la cantidad de plástico en nuestro mundo va a ser un verdadero desafío», observa Ng. “Para hacer cambios a nivel sistémico, realmente necesitamos más investigación”.

    Si soy una persona adulta joven, ¿qué más puedo hacer para reducir mi riesgo de cáncer?

    Un primer paso clave es seguir todas las recomendaciones de pruebas de detección del cáncer.

    La detección temprana y el tratamiento precoz son enfoques fundamentales para mejorar los resultados del tratamiento de un cáncer.

    Las recomendaciones de pruebas de detección del cáncer no suelen incluir a menores de 40 o 45 años porque la mayoría de los casos nuevos aun ocurren en adultos mayores.

    Sin embargo, es importante prestar atención a las recomendaciones.

    Ahora que las tasas de cáncer en personas jóvenes han estado aumentando y se tiene más información sobre los riesgos de la enfermedad, las recomendaciones han ido cambiando para incluir a las personas desde edades más tempranas.

    Otra práctica importante es prestar atención a su cuerpo para reconocer los primeros signos de advertencia. Si nota cambios, vea a un médico.

    Ejemplos de cambios a los que hay que prestar atención:

    En el caso del cáncer colorrectal:

    • Sangre en las heces.
    • Dolor abdominal, presión pélvica o sensación de hinchazón. Esto es especialmente frecuente en los tipos de cáncer colorrectal que se observan en las personas más jóvenes.
    • Cambios en los hábitos intestinales, por ejemplo, diarrea o estreñimiento nuevos o heces más delgadas, del grosor similar al de un lápiz.
    • Pérdida de peso involuntaria.
    • Cansancio o falta de aliento con el esfuerzo, que podría indicar anemia.

    En el caso del cáncer de seno:

    • Bulto en un seno detectado durante un autoexamen.
    • Cualquier cambio en el tamaño, la forma o la textura y la coloración del seno.
    • Secreción anormal del pezón.

    En el caso de cáncer de pulmón:

    • Tos que no mejora.
    • Falta de aire persistente que no se explica por una enfermedad reciente.
    • Dolor de espalda, sobre todo entre los omóplatos, que no se explica por una lesión o asma.
    • Tos con sangre.Disminución del peso sin motivo aparente.

    Para más información, visite MyHealthFair.com y explore la mesa de Dana-Farber Cancer Institute, donde encontrará materiales educativos, apoyo para pacientes y programas diseñados especialmente para nuestra comunidad.

  • Tengo cáncer de seno y tengo mucho miedo, ¿cómo lo enfrento?

    Tengo cáncer de seno y tengo mucho miedo, ¿cómo lo enfrento?

    Por la Dra. María Ferreras-Méndez, LMHC, Ph.D., Ferreras Counseling & Wellness, Lawrence, Massachusetts

    Recibir un diagnóstico de cáncer de mama cambia la vida en un instante.

    En mi experiencia como consejera de salud mental licenciada (LMHC), he visto cómo esas palabras pueden sacudir la estabilidad emocional de una persona, generar miedo, ansiedad y tristeza profunda.

    Pero también he visto otra cara de la historia: la del coraje, la resiliencia y la esperanza que emergen cuando decidimos enfrentar la enfermedad con una mente fortalecida.

    Comprender lo que sentimos es el primer paso

    Cuando escuchamos la palabra “cáncer”, nuestro cuerpo y mente reaccionan con alarma.

    Es normal sentir miedo, angustia o negación.

    Todo diagnóstico de cáncer activa un proceso de duelo, porque nos enfrentamos a una pérdida: la de la sensación de control sobre nuestra salud.

    En mi práctica en Ferreras Counseling & Wellness, acompaño a muchas personas que atraviesan ese primer impacto.

    Les recuerdo siempre que todo lo que sienten es válido.

    La ansiedad, la tristeza o incluso la ira no son debilidades, son parte del proceso humano de adaptación.

    Reconocer estas emociones es el primer paso para sanarlas.

    El cáncer y la salud mental: una conexión profunda

    El cáncer de seno no solo afecta al cuerpo, también a la mente.

    Puede generar ansiedad, depresión y estrés postraumático, especialmente durante el tratamiento.

    Las mujeres —y también los hombres— que enfrentan esta enfermedad suelen preguntarse: “¿Por qué a mí?”, “¿Podré seguir con mi vida?”, “¿Me volveré a sentir como antes?”.

    La realidad es que la ciencia ha avanzado enormemente. Hoy, un diagnóstico temprano puede significar una recuperación completa.

    Pero mientras el cuerpo se trata con medicinas y procedimientos, la mente necesita apoyo, acompañamiento y escucha.

    Cuidar la mente para fortalecer el cuerpo

    El sistema inmunológico y la salud mental están estrechamente relacionados. Cuando vivimos con miedo o negación, nuestro cuerpo se debilita.

    Por eso es tan importante mantener una actitud positiva y buscar ayuda emocional.

    La terapia psicológica —en especial la terapia cognitivo-conductual— ayuda a manejar los pensamientos que generan ansiedad o desesperanza.

    En mi práctica, trabajo con pacientes para que aprendan a identificar sus miedos, ponerlos en palabras y transformarlos en acciones concretas que promuevan bienestar.

    A veces, simplemente tener un espacio seguro donde hablar sin miedo a ser juzgado marca la diferencia.

    El impacto emocional en la familia

    El cáncer también sacude a los seres queridos. La familia muchas veces no sabe qué decir o cómo actuar.

    A mis pacientes y a sus familias les recomiendo algo esencial: permitir que la persona enferma exprese lo que siente sin juzgarla.

    No es necesario dar soluciones rápidas ni frases como “todo estará bien”.

    A veces, lo más sanador es simplemente estar presente, escuchar y acompañar.

    También es fundamental que la familia se eduque sobre la enfermedad: conocer las etapas, los tratamientos y las opciones de apoyo permite actuar con mayor calma y empatía.

    ¿Cómo ayudar y acompañar de manera sostenida?

    Cuando un ser querido enfrenta un diagnóstico de cáncer o atraviesa un proceso de salud mental, el acompañamiento no termina con una llamada o una visita inicial.

    Se construye con presencia, empatía y continuidad.

    Algunos consejos que comparto desde la práctica clínica:

    1. Mantén la comunicación abierta. No evites el tema por miedo. Pregunta cómo se siente y escucha sin interrumpir.
    2. Respeta los tiempos. Hay días de fuerza y días de silencio; ambos son parte del proceso.
    3. Ayuda con tareas prácticas. Ofrece acompañar a citas médicas, preparar comidas o cuidar a los hijos.
    4. Apoya sin invadir. No insistas si la persona no quiere hablar, pero hazle saber que estás disponible.
    5. Fomenta hábitos saludables. Caminar juntos, respirar al aire libre o asistir a grupos de apoyo puede mejorar el ánimo.
    6. Cuida también tu salud mental. Los cuidadores necesitan apoyo emocional; buscarlo no es egoísmo, es prevención.

    El acompañamiento sostenido es el que se adapta al ritmo del paciente y de la enfermedad, sin perder la esperanza ni el vínculo humano.

    Consejos para mantener una mente fuerte durante el tratamiento

    • Expresa tus emociones. No las reprimas; hablar es una forma de sanar.
    • No te culpes. El cáncer no es tu culpa, y sentir miedo no te hace débil.
    • Rodéate de apoyo. Busca grupos, familiares o profesionales que te acompañen.
    • Mantente activa mental y físicamente. Caminar, leer o meditar puede ayudarte a reducir el estrés.
    • Infórmate. Conocer tu diagnóstico y tu tratamiento te empodera.
    • Cree en la esperanza. La ciencia y la fe pueden caminar juntas en el proceso de sanación.

    Te invito a ver mi conversación en El Coro del Morenaje, donde profundizo sobre los vínculos entre salud mental y cáncer de seno; también comparto experiencias, consejos prácticos y respuestas a preguntas frecuentes que muchas personas viven en silencio.

    Dónde pedir ayuda para adultos en Massachusetts

    Existen muchos recursos que ofrecen apoyo emocional, psicológico y comunitario tanto para pacientes con cáncer como para sus familiares:

    • Ferreras Counseling & Wellness
       Terapia individual, de pareja y familiar. Atención en español y virtual.
       439 South Union St, Suite 104, Lawrence, MA
       (978) 648-8515
        https://myhealthfair.com/booths/ferreras-counseling/
    • Mass General Hospital – Hispanic Psychiatry Clinic
       Apoyo psicológico y psiquiátrico para la comunidad hispana.
       (617) 724-2000
       www.massgeneral.org
    • Samaritans of Boston (Línea de ayuda emocional)
       Disponible 24/7 para personas en crisis o que necesiten hablar.
       988 (Línea Nacional de Prevención del Suicidio)
    • NAMI Massachusetts (National Alliance on Mental Illness)
       Grupos de apoyo gratuitos para familiares y pacientes adultos.
       (617) 580-8541
       www.namimass.org
    • Dana-Farber Cancer Institute – Programa para pacientes latinos
       Consejería y acompañamiento integral durante el tratamiento.
       https://myhealthfair.com/booths/dana-farber/
    • Alzheimer’s Association Massachusetts/New Hampshire
       Línea de ayuda 24/7 y programas para cuidadores.
       1-800-272-3900
       https://myhealthfair.com/booths/alzheimer-assoc/

    Un diagnóstico de cáncer no es el final; puede ser el comienzo de una nueva etapa de fortaleza y conciencia.

    En cada historia de lucha hay una historia de superación.

    Mi mensaje para todas las mujeres y hombres que enfrentan esta batalla es: no caminen solos.

    Busquen apoyo, confíen en la ciencia y crean en su capacidad de sanar. La mente, cuando se fortalece, puede ser el mejor aliado del cuerpo.

    La Dra. María Ferreras-Méndez es Licensed Mental Health Counselor (LMHC) y Ph.D. en Psychology Christian World Views. Nacida en la República Dominicana, trabajó por más de una década en organizaciones sin fines de lucro en Massachusetts, apoyando a comunidades diversas, víctimas de trauma y violencia doméstica. Es fundadora de Ferreras Counseling & Wellness, una clínica dedicada a ofrecer servicios de salud mental cultural y lingüísticamente apropiados para la comunidad latina.

  • El cáncer de mama no espera: prevención y recursos en Massachusetts

    El cáncer de mama no espera: prevención y recursos en Massachusetts

    Hablar en serio sobre el cáncer de mama

    Cada diagnóstico llega de manera inesperada y cambia la vida de familias enteras.

    Octubre se conmemora como el Mes de Concientización sobre el Cáncer de Mama.

    Si bien algunos se sienten inspirados, muchas personas diagnosticadas con cáncer de mama sienten que el mes pasa por alto su experiencia con la enfermedad.

    En Estados Unidos, el cáncer de mama es más común diagnosticado entre mujeres hispanas/latinas, con más de 31,000 casos nuevos cada año.

    Las latinas suelen tener una tasa ligeramente menor de incidencia en comparación con mujeres blancas no latinas.

    Sin embargo, son diagnosticadas con mayor frecuencia en etapas avanzadas, lo que dificulta el tratamiento y empeora los resultados.

    En Massachusetts, entre 2016 y 2020, aproximadamente 79% de los casos se detectaron en etapas tempranas.

    Pero aún 3% fueron diagnosticados en etapa metastásica, donde las posibilidades de cura son mucho menores.

    Dana-Farber y su compromiso este Octubre Rosa

    El Dana-Farber Cancer Institute, uno de los referentes mundiales en oncología, vuelve a liderar en octubre iniciativas enfocadas en la comunidad y la innovación médica.

    Este 2025 destacan:

    • Young and Strong Event (3 de octubre, Boston): encuentro presencial con talleres, paneles y charlas educativas dirigidas a mujeres jóvenes con cáncer de mama.
    • EMBRACing Young and Strong Socials (9 y 23 de octubre, en línea): reuniones virtuales para pacientes con cáncer de mama metastásico, espacios seguros de apoyo y acompañamiento.
    • Nuevo programa de investigación: Dana-Farber lanzó un proyecto pionero para estudiar el cáncer lobular de mama.

    De esta manera, logra reforzar su liderazgo en la búsqueda de tratamientos más efectivos.

    • Educación digital: durante octubre comparten guías de autoexploración y testimonios en redes sociales.

    Así, consigue acercar la prevención a más personas de manera accesible.

    Cinco preguntas esenciales sobre la prevención del cáncer de mama

    La Dra. Suniti Nimbkar es oncóloga quirúrgica y directora médica del Centro de Atención Mamaria del Dana-Farber Brigham en South Shore Health.

    En un artículo publicado por la Dra. Nimbkar, se destacan cinco preguntas fundamentales que toda persona debería conocer:

    1. ¿Qué importancia tienen las pruebas de detección?

    La mamografía no previene el cáncer de mama

    pero sí permite detectarlo en etapas tempranas, cuando es más tratable y con mejores resultados.

    2. ¿Cuándo comenzar las pruebas de detección?

    Para mujeres con riesgo promedio, las mamografías deben iniciar a los 40 años y realizarse anualmente hasta los 75.

    Quienes tienen mayor riesgo deben recibir evaluaciones personalizadas.

    3. ¿Qué factores de riesgo existen?

    Algunos no pueden modificarse (ser mujer, edad, historial familiar), pero otros sí.

    Mantener un peso saludable, hacer ejercicio, no fumar, amamantar, limitar el consumo de alcohol y seguir una dieta balanceada pueden reducir riesgos.

    4. ¿Qué síntomas deben preocuparnos?

    Cambios en el tamaño o forma del seno, bultos, alteraciones en el pezón, enrojecimiento o cambios en la piel deben ser evaluados por un especialista.

    5. ¿Qué opciones de tratamiento existen?

    Cada paciente recibe un plan individualizado con un equipo que incluye oncólogos médicos, quirúrgicos y radioterapeutas, lo que garantiza un enfoque integral.

    Rompiendo mitos comunes

    En la comunidad latina circulan muchos mitos sobre el cáncer de mama que pueden retrasar la prevención y poner en riesgo la salud.

    Uno de los más frecuentes es creer que “si no tengo historial familiar, no me puede dar”.

    Esto es falso: la mayoría de los diagnósticos ocurren en mujeres sin antecedentes familiares, por lo que todas debemos estar atentas.

    Otro mito común es que “la mamografía duele demasiado”.

    Si bien puede ser incómoda por unos segundos, el procedimiento es rápido y la información que brinda puede salvar una vida.

    También existe la idea equivocada de que “el cáncer de mama solo afecta a mujeres”, cuando en realidad los hombres también pueden desarrollarlo.

    Aunque en el caso de los hombres es en menor proporción, suelen recibir el diagnóstico en etapas más avanzadas porque no consideran que están en riesgo.

    Hablar abiertamente de estos mitos y desmentirlos con información confiable es fundamental para que más personas se animen a hacerse los chequeos a tiempo.

    Recursos disponibles en Massachusetts

    Estos son algunos recursos confiables a los que puedes acceder:

    Cómo apoyar a un ser querido

    Un diagnóstico de cáncer de mama no se vive en soledad:

    Impacta profundamente a la persona enferma y también a su familia, pareja, hijos y círculo cercano.

    El acompañamiento emocional y práctico es tan importante como el tratamiento médico.

    Si alguien cercano recibe esta noticia, es fundamental acompañar en el proceso médico: ir juntos a citas, ayudar a organizar estudios y ser un apoyo constante en los momentos de incertidumbre.

    Los expertos aconsejan evitar frases que minimicen el dolor emocional como “sé fuerte” o “todo va a estar bien”, y en su lugar validar lo que siente la persona, con empatía y escucha.

    Cuando hay hijos pequeños, surge la duda de si contarles o no la situación.

    Los especialistas recomiendan hablar con sinceridad adaptada a la edad, evitando ocultar el diagnóstico.

    Los niños suelen percibir que algo pasa y pueden sentirse confundidos o inseguros si no reciben explicaciones claras.

    En el caso de las parejas, otro desafío es la vida íntima y la imagen corporal.

    Muchas mujeres enfrentan cirugías que implican la pérdida de uno o ambos senos, lo que puede generar sentimientos de inseguridad, duelo por la pérdida de una parte del cuerpo y miedo al rechazo.

    Los psicólogos recomiendan mantener una comunicación abierta con la pareja, hablar de los cambios físicos y emocionales, y buscar acompañamiento terapéutico si es necesario.

    La intimidad puede reconstruirse desde la confianza y el cuidado mutuo, más allá de lo físico.

    Finalmente, también es importante reconocer a los cuidadores. Ellos suelen vivir estrés, agotamiento y sentimientos de culpa.

    Acceder a grupos de apoyo o consejería les ayuda a cuidar su propia salud mental y a estar en mejores condiciones para acompañar.

    Apoyar a un ser querido con cáncer de mama significa caminar juntos el proceso: sostener con palabras, con acciones y con presencia, reconociendo que cada paso hacia adelante es un logro compartido.

    Aviso importante para el lector
    La información proporcionada en este artículo tiene fines exclusivamente educativos e informativos.
    No debe interpretarse como asesoramiento profesional, diagnóstico o tratamiento médico. 
    Para cualquier pregunta o preocupación relacionada con su salud personal, le recomendamos encarecidamente consultar a un médico u otro profesional de la salud cualificado.
  • ¿Por qué debería hacerme una colonoscopia?

    ¿Por qué debería hacerme una colonoscopia?

    29 de enero de 2025

    Las colonoscopias tienen mala fama.

    Aunque son breves e indoloras, muchas personas les temen y las evitan. En Estados Unidos, alrededor de un tercio de las personas a las que se les recomienda esta prueba, no la hacen.

    Sin embargo, la colonoscopia es uno de los métodos más eficaces de prevención del cáncer. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), hasta el 60 % de las muertes por cáncer de colon podrían prevenirse si todas las personas de 50 años o más se hicieran colonoscopias.

    (Las recomendaciones actuales son comenzar las pruebas de detección a los 45 años de edad).

    De hecho, un estudio realizado por un equipo de investigadores de Dana-Farber, Brigham and Women’s Hospital y la Facultad de Salud Pública de Harvard encontró que las personas que se sometieron a una colonoscopia o a una sigmoidoscopia (que permiten que los médicos examinen el interior del intestino grueso por medio de un tubo delgado y que corten los crecimientos precancerosos) tenían una tasa de cáncer en el recto y la parte inferior del colon notablemente más baja que otros pacientes.

    “La colonoscopia es la prueba más sensible porque examina el interior de todo el colon para detectar cáncer o pólipos”, explica Jeffrey Meyerhardt, MD, MPH, director clínico del Centro de Cáncer Gastrointestinal del Dana-Farber Cancer Institute. “Estos pólipos son precursores de cáncer. Si se extirpan, no se convierten en cáncer”.

    Según los especialistas de Dana-Farber, las recomendaciones con respecto a las colonoscopias no han cambiado pese a un estudio europeo reciente que parecía cuestionar la utilidad de la prueba para reducir las muertes por cáncer colorrectal.

    El estudio encontró que entre las personas a las que se les ofreció una colonoscopia, el examen reducía el riesgo de tener cáncer colorrectal en un 18 %, pero no el riesgo de morir por la enfermedad.

    Sin embargo, estas estadísticas ignoran el hecho de que solo el 42 % de las personas a las que se les ofreció una colonoscopia se la hicieron.

    Entre quienes se hicieron una colonoscopia, el riesgo de tener la enfermedad se redujo en un 31 % y el riesgo de morir por ella disminuyó en un 50 %.

    “Por lo tanto, la moraleja es que la colonoscopia sirve para detectar el cáncer colorrectal, pero únicamente si uno se hace la prueba”, dice Kimmie Ng, MD, MPH, de Dana-Farber. “Se necesita un seguimiento adicional de los resultados de los ensayos clínicos, así como comparaciones con otras pruebas de detección, y esfuerzos dedicados para mejorar el cumplimiento de las pautas de detección recomendadas”.

    Imagen de un cáncer de colon, con células cancerosas formando estructuras con círculos.

    ¿Cuándo debo hacerme la primera prueba de detección de cáncer colorrectal?

    Antes, y en muchas partes del mundo, las autoridades de salud les recomendaban a la mayoría de las personas hacerse la primera colonoscopia a los 50 años.

    Pero el aumento en las tasas de cáncer colorrectal en las personas más jóvenes ha llevado a un grupo de trabajo federal de los Estados Unidos a recomendar que las pruebas de detección se empiecen a los 45 años de edad, o antes para algunos pacientes con afecciones de alto riesgo.

    “Desde mediados de la década de 1990, se ha documentado un aumento preocupante en la incidencia de cáncer colorrectal entre las personas más jóvenes.

    En 2020, el 11 % de los cánceres de colon y 15 % de los cánceres de recto ocurrieron en pacientes menores de 50 años, en comparación con el 5 % y el 9 % respectivamente en 2010”, escribió Ng en un editorial en JAMA que acompaña al artículo sobre los cambios en las recomendaciones. Ng es la directora del Centro de Cáncer Colorrectal de Inicio Temprano en Dana-Farber.

    Como resultado, el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de los Estados Unidos ahora recomienda lo siguiente:

    • Las personas de 45 a 75 años de edad deben hacerse pruebas regulares de detección del cáncer colorrectal.
    • Las personas de 76 a 85 años deben consultar con su médico la decisión de hacerse pruebas de detección. 

    Como el cáncer colorrectal es una enfermedad que crece lentamente, los riesgos y beneficios de las pruebas de detección después de los 75 años deben considerarse junto con la salud general, la esperanza de vida y los antecedentes de detección previos de cada persona.

    Los adultos de este grupo de edad que nunca se han hecho pruebas de detección de cáncer colorrectal tienen más probabilidades de beneficiarse, sobre todo si gozan de suficiente buena salud como para someterse a tratamiento en caso de detectarse cáncer colorrectal.

    ¿Qué tan a menudo me debo hacer pruebas de detección?

    Si una colonoscopia es normal, la mayoría de los pacientes la deben repetir cada 10 años. Si en el examen se encuentran y extirpan uno o dos pólipos de bajo riesgo, la colonoscopia siguiente debe realizarse a los cinco años.

    Si una colonoscopia detecta pólipos precancerosos o el paciente tiene factores relacionados con un mayor riesgo de cáncer colorrectal, el médico puede recomendar que la prueba se repita más a menudo. Las personas con mayor riesgo son aquellas que tienen:

    • Antecedentes personales de cáncer colorrectal o pólipos adenomatosos
    • Antecedentes personales de colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn
    • Antecedentes familiares de cáncer colorrectal o pólipos
    • Síndrome de cáncer colorrectal hereditario conocido (como la poliposis adenomatosa familiar (PAF) o el síndrome de Lynch)

    ¿En qué consiste una colonoscopia?

    La colonoscopia se considera la prueba de detección de cáncer colorrectal de referencia.

    Requiere que el paciente lleve a cabo un régimen de limpieza mediante una dieta líquida y laxantes el día antes del procedimiento, que se lleva a cabo en una clínica u hospital, por lo general bajo sedación. El médico pasa un tubo largo y flexible (con una luz y una cámara) a través del ano y a lo largo del colon, que mide unos cinco pies.

    Luego el tubo se retira y el médico examina las paredes del colon para detectar cualquier crecimiento anormal, como pólipos o tumores.

    Los pólipos se pueden retirar utilizando instrumentos que los cortan, y luego se envían a un laboratorio para su análisis. La extirpación de pólipos precancerosos puede prevenir el crecimiento de un cáncer. Las colonoscopias y las sigmoidoscopias son los únicos procedimientos en los que esto es posible.

    Gracias a los fármacos sedantes, el paciente por lo general no siente nada de dolor y recuerda poco o nada del procedimiento. No obstante, a causa de los medicamentos utilizados, alguien debe acompañar al paciente a su hogar, y se le recomienda descansar por el resto del día.

    ¿Hay alternativas a una colonoscopia?

    Una de las opciones es una sigmoidoscopia, que es similar a una colonoscopia pero se limita a la parte inferior del colon. Como las sigmoidoscopias son menos extensas, no requieren tanta preparación como las colonoscopias, explica Meyerhardt.

    Un procedimiento de detección alternativo es una “colonoscopia virtual”, un tipo especializado de tomografía computarizada que no requiere la inserción de ningún instrumento en el colon y se puede realizar sin sedación.

    Pero implica exposición a radiación en la tomografía computarizada y requiere el mismo tipo de preparación de limpieza intestinal que una colonoscopia convencional. Y si se detectan crecimientos anormales, hay que realizar una colonoscopia.

    Hay varios tipos de pruebas de detección por análisis de heces que requieren recoger una muestra en el hogar y analizarla en un laboratorio.

    No son herramientas diagnósticas (es decir, no permiten diagnosticar el cáncer colorrectal) y una prueba positiva debe ser seguida de inmediato por una colonoscopia. Estas pruebas de heces deben hacerse más a menudo que una colonoscopia. Un resultado positivo de una prueba de heces siempre requiere una colonoscopia y una biopsia de seguimiento.

    Algunos tipos de pruebas de heces:

    • Análisis de sangre oculta en heces, en que los pacientes toman una serie de muestras de heces en el hogar y las envían para que se analicen a fin de detectar sangre, lo cual podría indicar sangrado de vasos frágiles en un pólipo o tumor. La prueba se debe hacer anualmente.
    • Prueba inmunoquímica fecal (FIT), que también detecta sangre en las heces. También debe hacerse anualmente.
    • Prueba multidirigida de ADN en heces, que además de detectar sangre oculta, puede identificar segmentos anormales de ADN de un tumor o pólipo, y también mutaciones de ADN en ciertos genes relacionados con el cáncer colorrectal. La única prueba disponible en los Estados Unidos es Cologuard, que debe repetirse cada tres años.

    “Todas las pruebas de detección implican algunos riesgos, y cuanto más sensible es la prueba, mayor es el riesgo”, añade Meyerhardt. “Durante una colonoscopia, existe un riesgo muy bajo de perforación intestinal, sangrado o infección.

    El riesgo más grande de las pruebas de detección de sangre oculta en heces y de otras medidas de detección es pasar algo por alto, lo cual podría tener consecuencias mucho más graves”.

    Para mayor información visite nuestra mesa https://myhealthfair.com/en/booths/dana-farber/

  • ¿Qué es el cáncer de seno?

    ¿Qué es el cáncer de seno?

    El cáncer de seno (también conocido como cáncer de mama), una enfermedad que suele comenzar en los lobulillos o conductos del tejido mamario, es el tipo más común de cáncer entre las mujeres de Estados Unidos (aparte del cáncer de piel). En 2013, casi 233.000 mujeres estadounidenses recibirán el diagnóstico de cáncer de seno. Aunque el cáncer de seno afecta sobre todo a las mujeres, los hombres también pueden padecer la enfermedad. 

    La identificación de varios subtipos de cáncer de seno ha permitido personalizar el tratamiento de acuerdo al tipo de tumor, el estadio de la enfermedad y el estado general de salud y las preferencias del paciente. Los médicos comprenden mejor qué pacientes podrían beneficiarse de un tratamiento específico, y pueden administrar tratamientos de quimioterapia, radioterapia y cirugía con mucha más precisión. 

    Factores de riesgo del cáncer de seno 

    Los factores de riesgo del cáncer de seno incluyen, entre otros, los siguientes: 

    • Ser mujer (el cáncer de seno es unas 100 veces más común en las mujeres que en los hombres). 
    • Edad avanzada (el riesgo de cáncer de seno aumenta con la edad). 
    • Origen étnico (las mujeres caucásicas tienen un riesgo ligeramente mayor de tener cáncer de seno que las afroamericanas o asiáticas, pero las mujeres afroamericanas tienen un riesgo mayor de padecer cáncer de seno triple negativo, un subtipo específico de la enfermedad). 
    • Antecedentes de cáncer de seno o tratamiento previo con radioterapia en el seno o pecho en la infancia o en la adultez temprana. 
    • Consumir regularmente más de dos bebidas alcohólicas por día. 
    • Tejido mamario denso (las mujeres con tejido mamario denso, a diferencia de las que tienen tejido mamario graso, tienen un mayor riesgo de padecer cáncer de seno). 
    • Menstruación precoz o menopausia tardía. 
    • Exposición a ciertos fármacos, como DES o tratamiento de reemplazo hormonal (TRH), entre otros. 
    • Antecedentes de carcinoma lobulillar in situ (CLIS), hiperplasia ductal o lobulillar atípica y otras afecciones específicas identificadas en biopsias mamarias (estas afecciones no cancerosas pueden sugerir un mayor riesgo de tener cáncer de seno). 

    Centro para el BRCA y Genes Relacionados

    Si se heredan, las mutaciones en los genes BRCA1BRCA2 y los relacionados con el BRCA confieren un mayor riesgo de tener ciertos tipos de cáncer. Estas mutaciones también pueden ocurrir en los mismos cánceres. El Centro para Familias Mellen y Eisenson para los Genes BRCA y Relacionados ofrece una atención integral a pacientes con mutaciones heredadas y adquiridas, la cual incluye estudios clínicos terapéuticos, de estrategias de reducción del riesgo y de nuevos marcadores de detección precoz.

    Factores de riesgo genéticos y hereditarios 

    Además de los factores de riesgo asociados al estilo de vida y a las exposiciones medioambientales, hay factores de riesgo de cáncer de seno que se dan en las familias. Se han identificado ciertos marcadores genéticos que, si están presentes, pueden aumentar de forma significativa su riesgo personal de tener cáncer de seno. El Programa de genética y prevención del cáncer de Dana-Farber es un programa reconocido a nivel nacional, centrado en la evaluación de los factores de riesgo genéticos del cáncer de seno y el diseño de planes personalizados para controlar el riesgo de cáncer de seno hereditario y familiar. Se realizan pruebas genéticas que analizan los genes BRCA1 y BRCA2 y otros genes relacionados con el cáncer de seno, según corresponda. 

    Obtenga más información sobre nuestros servicios de ayuda a personas con un mayor riesgo de cáncer de seno

    Estadios del cáncer de seno 

    Nosotros le ofrecemos planes de tratamiento personalizados basados en usted, sus necesidades y su tipo específico de cáncer. La investigación y los tratamientos actuales se centran en los cuatro subtipos principales de cáncer de seno. El subtipo específico de cáncer de seno que usted padece puede determinarse por medio de análisis de laboratorio: 

    Carcinoma ductal in situ (CDIS) 

    También conocido como cáncer de seno preinvasivo, el CDIS es muy tratable y altamente curable. En el CDIS, las células anormales están en el revestimiento de un conducto mamario pero no se han diseminado fuera de él a otros tejidos del seno. 

    En Estados Unidos, el CDIS se diagnostica en casi 60,000 mujeres cada año. Esto representa un aumento significativo respecto a décadas anteriores, debido al uso generalizado de mamografías digitales y resonancias magnéticas que detectan el CDIS en un estadio más pequeño y más temprano. Cuando se extirpa de forma quirúrgica mediante una tumorectomía y luego se trata, como es común, con radioterapia o con una mastectomía con reconstrucción, la enfermedad es casi siempre curable. 

    La investigación de los científicos del Centro de Oncología (Cancer Center) de Dana-Farber Brigham podría llevar a pruebas de detección que permitan comprender mejor si ciertos pacientes con CDIS podrían recibir menos tratamiento de forma segura y a cuáles podría convenirles un tratamiento más agresivo. 

    Obtenga más información sobre la atención especializada de nuestro Programa para el carcinoma ductal in situ (CDIS)

    Cáncer de seno invasivo 

    Los cánceres invasivos han comenzado a atravesar las barreras del tejido mamario normal y tienen el potencial de diseminarse a los ganglios linfáticos o a otras partes del cuerpo. Cada año, ocurren alrededor de 233,000 casos nuevos de cáncer de seno invasivo en mujeres. 

    Biológicamente, el cáncer de seno no es una enfermedad única sino varias enfermedades diferentes, que pueden actuar de forma distinta dependiendo de su composición genética distintiva. El cáncer de seno invasivo se clasifica en estadios I, II, III o IV, de acuerdo a la cantidad y la localización del cáncer en el cuerpo. Los planes de tratamiento para cualquier estadio del cáncer de seno se ofrecen de forma multidisciplinaria y pueden incluir cirugía, radioterapia, quimioterapia o terapia endocrina y terapia biológica dirigida, como el trastuzumab. 

    Cáncer de seno inflamatorio  

    En el cáncer de seno inflamatorio (CSI), las células cancerosas bloquean los vasos linfáticos de la piel del seno y hacen que parezca enrojecido o inflamado. A diferencia de otros tipos de cáncer de seno, este no suele aparecer como un bulto. 

    Si tiene cualquiera de estos síntomas, comuníquese de inmediato con su médico.

    El cáncer de seno inflamatorio se suele diagnosticar mediante un examen clínico y se confirma con una biopsia del seno.

    En tanto el diagnóstico y tratamiento rápidos y precisos son importantes debido a la malignidad de esta enfermedad.

    Mientras que el tratamiento comienza con terapia sistémica (quimioterapia y terapia dirigida) seguida de cirugía y radioterapia. 

    Obtenga más información sobre la atención especializada de nuestro Programa para el cáncer de seno inflamatorio

    ¿Tiene preguntas sobre los ensayos clínicos? 877-338-7425

    Cáncer de seno metastásico 

    El cáncer de seno metastásico se ha diseminado del seno a otras partes distantes del cuerpo. La cirugía no suele ser parte del plan de tratamiento, pero en algunos casos puede incluirse. 

    Muchos estudios clínicos alentadores del Centro de Oncología de Dana-Farber Brigham se centran en la búsqueda de tratamientos nuevos y más eficaces para las mujeres con cáncer de seno metastásico. Uno de ellos, llamado Ending Metastatic Breast Cancer for Everyone (EMBRACE), busca comprender mejor la biología del cáncer de seno avanzado, así como las experiencias de tratamiento de las personas que lo padecen. 

    Obtenga más información sobre estudios clínicos para el cáncer de seno metastásico

    Más información sobre el cáncer de seno metastásico

    Programas especializados 

    Como comprendemos que no todas las personas con cáncer de seno tienen las mismas necesidades, el Centro de Oncología de Dana-Farber Brigham ha creado programas especializados diseñados específicamente para personas con cáncer de seno metastásicoadultos jóvenes con cáncer de senocáncer de seno inflamatoriocáncer de seno durante el embarazopersonas con mayor riesgo genéticocáncer de mama en hombres, y carcinoma ductal in situ (CDIS)

    Por qué elegirnos

    En el Programa de oncología mamaria del Centro Susan F. Smith para Cánceres de la Mujer, en el Centro de Oncología de Dana-Farber Brigham, nuestro equipo de expertos colabora para ofrecer una atención compasiva e integral a las personas con cáncer de seno. Nos comprometemos a brindarle a cada paciente las opciones de tratamiento más eficaces y personalizadas del momento, aprovechando todos los servicios de uno de los más prestigiosos hospitales y centros de investigación sobre el cáncer. 

    Ofrecemos servicios completos a pacientes con estos tipos de cáncer:  

    • Planes de tratamiento personalizados basados en sus necesidades y en las características de su cáncer específico, junto con la atención más reciente y avanzada. 
    • Procedimientos para preservar tejidos y técnicas quirúrgicas y de radioterapia precisas que dan los mejores resultados posibles. También somos líderes en reconstrucción mamaria. 
    • Tratamiento especializado diseñado específicamente para adultos jóvenes con cáncer de seno, mujeres con cáncer de seno inflamatorio y mujeres con cáncer de seno hereditario. Estos son programas modelo que se están replicando en todo el país. 
    • Equipos expertos en el manejo de síntomas para ayudarle a sentirse mejor durante todo el tratamiento. 
    • Evaluación genética de pacientes con antecedentes personales o familiares que sugieran un riesgo hereditario o una tendencia a tener cáncer de seno. 
    • Acceso a trabajadores sociales, psiquiatras, terapias integradoras, especialistas en dolor, nutricionistas y fisiólogos del ejercicio. 
    • Acceso a especialistas en fertilidad con experiencia única en la atención de mujeres que están recibiendo un tratamiento contra el cáncer y tienen preguntas sobre su fertilidad futura. 
    • Acceso a estudios clínicos para todos los estadios y subtipos del cáncer de seno, con un promedio de 50 estudios clínicos disponibles en todo momento para cualquier estadio de la enfermedad. 
    • Atención multidisciplinaria a cargo de especialistas del Dana-Farber Cancer Institute y del Brigham and Women’s Hospital. 

    Para más información visite la mesa de Dana Farber Cancer Institute https://myhealthfair.com/booths/dana-farber/

  • Mes del Cáncer de Mama: prevención, detección y tratamiento

    Mes del Cáncer de Mama: prevención, detección y tratamiento

    El mes del cáncer de mama se conmemora en octubre.

    Esta fecha tiene como objetivo aumentar la concienciación sobre esta enfermedad y la importancia de la detección temprana para salvar vidas.

    El cáncer de mama es el tipo de cáncer más común entre las mujeres a nivel mundial, afectando a millones de personas cada año.

    Sin embargo, ¿qué es exactamente el cáncer de mama?

    ¿Qué es el cáncer de mama?

    El cáncer de mama se desarrolla cuando las células de los senos comienzan a crecer de manera descontrolada, formando un tumor maligno que puede diseminarse a otras partes del cuerpo.

    Aunque principalmente afecta a mujeres, los hombres también pueden desarrollar cáncer de mama, aunque es mucho menos común.

    Detección temprana: clave para salvar vidas

    La detección temprana del cáncer de mama puede marcar la diferencia entre un tratamiento exitoso y la progresión de la enfermedad.

    Por ejemplo, existen varias herramientas de detección:

    • Autoexamen de senos: realizarse un autoexamen mensual permite identificar cambios o bultos en el pecho.
    • Mamografía: es la herramienta más eficaz para detectar el cáncer de mama en sus etapas iniciales, antes de que se sientan síntomas.
    • Ecografías y resonancias magnéticas: se usan en casos donde la mamografía no ofrece resultados claros o para personas con mayor riesgo.

    Diagnóstico del cáncer de mama

    Si se detecta alguna anomalía, el médico puede ordenar una biopsia para confirmar si el tumor es canceroso.

    Posteriormente, se realizan pruebas adicionales para determinar el tipo de cáncer, su tamaño, ubicación y si se ha extendido a otros órganos.

    Etapas del cáncer de mama

    El cáncer de mama se clasifica en diferentes etapas, desde el 0 hasta el IV, según la extensión del tumor.

    • Por un lado, las etapas iniciales (0 y I) indican que el cáncer está contenido en el seno o en los gánglios linfáticos cercanos.
    • Por otro lado, las etapas avanzadas (III y IV) sugieren que el cáncer se ha extendido a otras partes del cuerpo.

    Tipos de cáncer de mama

    Existen varios tipos de cáncer, entre los más comunes se encuentran:

    • Carcinoma ductal in situ (CDIS): es el cáncer en una etapa muy temprana y no invasiva.
    • Carcinoma ductal invasivo (CDI): se origina en los conductos de la leche y se extiende al tejido mamario circundante.
    • Carcinoma lobulillar invasivo (CLI): comienza en los lobulillos que producen la leche materna.

    Tratamiento del cáncer de mama

    El tratamiento depende del tipo y la etapa del cáncer. En este sentido, las opciones incluyen:

    • Cirugía: la extirpación del tumor o del seno completo (mastectomía).
    • Radioterapia: uso de rayos de alta energía para destruir células cancerosas.
    • Quimioterapia: uso de medicamentos para eliminar células cancerosas en todo el cuerpo.
    • Terapia hormonal: para tipos de cáncer que son sensibles a las hormonas.
    • Inmunoterapia: fortalece el sistema inmunológico para combatir el cáncer.

    Mitos sobre el cáncer de mama

    Existen varios mitos que rodean al cáncer de mama. A continuación, algunos de los más comunes son:

    Mito: Solo las mujeres con antecedentes familiares desarrollan cáncer de mama.

    Realidad: Aunque tener antecedentes familiares aumenta el riesgo, la mayoría de los casos se presentan en mujeres sin historial familiar.

    Mito: Solo las mujeres mayores desarrollan cáncer de mama.

    Realidad: Aunque el riesgo aumenta con la edad, el cáncer de mama puede afectar a mujeres jóvenes.

    Preguntas frecuentes sobre el cáncer de mama

    1. ¿A qué edad debo comenzar a hacerme mamografías?

    Generalmente, se recomienda empezar a los 40 años, pero si tienes antecedentes familiares, consulta a tu médico para evaluaciones más tempranas.

    2. ¿El cáncer de mama es siempre detectable por autoexamen?

    No siempre. Por eso, las mamografías son esenciales, ya que pueden detectar tumores que no se sienten en un examen físico.

    3. ¿La mastectomía siempre es necesaria?  

    No. Dependiendo del tipo y etapa del cáncer, puede ser suficiente con una cirugía conservadora de seno.

    Recursos en Massachusetts: Dana-Farber Cancer Institute

    En Massachusetts, el Dana-Farber Cancer Institute es una de las instituciones líderes en la investigación y tratamiento del cáncer de mama.

    Además, ofrece atención integral, incluyendo programas de detección, diagnósticos avanzados, tratamientos personalizados y apoyo psicológico.

    De hecho, cuentan con recursos en español para ayudar a las personas hispanohablantes a acceder a servicios esenciales.

    El centro también está involucrado en estudios de vanguardia sobre el cáncer, lo que les permite ofrecer tratamientos innovadores.

    El mes del Cáncer de Mama nos recuerda la importancia de la detección temprana y el acceso a tratamientos adecuados.

    Informarse y actuar a tiempo puede salvar vidas.

    Si tienes preguntas o necesitas recursos en Massachusetts, no dudes en contactar al Dana-Farber Cancer Institute o a otros servicios locales para recibir la ayuda que necesitas.

    Visite la mesa de Dana Farber Cancer Institute https://myhealthfair.com/booths/dana-farber/

  • La relación entre el VPH y el cáncer

    La relación entre el VPH y el cáncer

    Publicado: 22 de octubre de 2019

    Actualizado: 12 de agosto de 2024

    Revisado médicamente por: Dra. Stephanie Alimena

    El virus del papiloma humano (VPH) es un virus que puede causar un crecimiento anormal de tejidos y otros cambios en las células.

    Se puede contagiar a través del contacto de piel con piel durante la actividad sexual, y puede ser portado por personas de ambos sexos.

    Hay más de 100 tipos (o cepas) diferentes del virus, que se consideran de “bajo riesgo” (porque causan verrugas) o de “alto riesgo” (lo cual significa que tienen el potencial de causar cáncer).

    Aunque en la mayoría de las personas la infección por VPH no se convierte en cáncer, hay formas en que usted puede reducir su riesgo de infectarse con el VPH.

    ¿Qué tipos de cáncer puede causar el VPH?

    Las cepas de alto riesgo del VPH causan alrededor del 5 por ciento de los cánceres en todo el mundo, 

    entre ellos:

    Hay alrededor de 12 a 14 cepas de alto riesgo de VPH, pero las cepas 16 y 18 son las responsables de la mayoría de los cánceres causados por el VPH.

    De hecho, estas dos cadenas causan el 70% de todos los cánceres de cuello uterino, y también la mayoría de los cánceres orofaríngeos, vaginales, de vulva y de pene.

    Aunque el cáncer de cuello uterino es el cáncer relacionado con el VPH más común en todo el mundo, en Estados Unidos el cáncer orofaríngeo supera actualmente la tasa de cáncer de cuello uterino y es el cáncer relacionado con el VPH más común entre los hombres.

    ¿Cómo causa cáncer el VPH?

    Cuando un VPH de alto riesgo infecta las células del cuello uterino, la orofaringe, la vulva, la vagina, el pene o el ano, puede producir cambios en las células. Si no se tratan, estos cambios celulares tienen el potencial de convertirse en cáncer.

    Por suerte, la mayoría de las infecciones por VPH desaparecen antes de causar cambios precancerosos, y sólo la infección persistente por un subtipo de alto riesgo aumenta el riesgo de cáncer.

    ¿Cómo puedo reducir el riesgo de cáncer relacionado con el VPH?

    El primer paso para reducir el riesgo de un cáncer relacionado con el VPH es prevenir la infección.

    Actualmente, la vacunación contra el VPH se recomienda para todos los niños de 9 a 14 años, sea cual sea su sexo, con vacunación de puesta al día hasta los 26 años.

    Aunque no se ha demostrado que prevenga el cáncer en pacientes mayores de 26 años, se puede ofrecer, después de un asesoramiento adecuado, hasta los 45 años.

    Las personas con cuello uterino de 21 años o más deben hacerse una evaluación con prueba de Papanicolaou cada 3 años hasta los 30 años, y luego, si todos los resultados son normales, una prueba de Papanicolaou y de VPH cada 5 años.

    Los pacientes que hayan tenido resultados previos anormales pueden necesitar pruebas más frecuentes.

    Vacunas

    Las vacunas previenen las infecciones por VPH que pueden causar cáncer. Gardasil es la única vacuna aprobada en Estados Unidos en este momento.

    Previene la infección por 7 tipos de VPH de alto riesgo, responsables de alrededor del 90 % de los cánceres, si se administra antes del inicio del contacto sexual de piel con piel.

    También protege contra dos tipos de VPH (6 y 11), responsables de la mayoría de las verrugas genitales.

    Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) recomiendan: la vacunación contra el VPH tanto para los niños como para las niñas de 9 a 14 años, idealmente entre los 11 y los 12 años.

    Es importante vacunarse temprano, antes del comienzo de la actividad sexual. Las vacunas no pueden prevenir el cáncer de cuello uterino si una paciente ya ha sido infectada por el virus.

    Relaciones sexuales seguras

    Se puede reducir el riesgo de contraer el VPH usando un condón siempre que se tienen relaciones sexuales.

    El VPH se puede transmitir en las partes de la piel que el condón deja expuestas, así que no se considera un sustituto de la vacunación.

    Aun así, los condones pueden ofrecer cierta protección contra el VPH y otras infecciones de transmisión sexual.

    Prueba de Papanicolaou

    La prueba de Papanicolaou pueden detectar anomalías en el cuello uterino que podrían ser signos de cambios precancerosos.

    Durante una prueba de Papanicolaou, un médico recoge muestras de las células del cuello uterino. La prueba del VPH también puede hacerse junto con la prueba de Papanicolaou, si es indicado.

  • Consejos para detectar el cáncer de piel en forma temprana

    Consejos para detectar el cáncer de piel en forma temprana

    Revisado médicamente por: Catherine Pisano, MD

    La detección temprana del cáncer de piel a menudo conduce a un mejor pronóstico para los pacientes y puede evitar operaciones extensas u otros tratamientos dependiendo del cáncer. 

    Para ello, los médicos recomiendan: 

    • Autoexámenes mensuales habituales de la piel:
      • Le permitirá hacer un seguimiento de los cambios en la piel y alertar al médico de cualquier preocupación. 
    • Una evaluación anual con un dermatólogo:
      • Si tiene muchos lunares (más de 50), lunares atípicos, una historia familiar de melanoma, una historia personal de cáncer de piel, está inmunodeprimido o tiene otros factores de riesgo. 

    ¿Cómo me hago un autoexamen para detectar el cáncer de piel? 

    Los expertos recomiendan que los autoexámenes mensuales comiencen a los 18 años. Para hacerse un autoexamen, use las siglas ABCDE (asimetría, borde, color, diámetro/patito feo, evolución) para evaluar si un lunar en el cuerpo podría ser algo más grave. Si alguna mancha parece inusual, consulte a su médico lo antes posible. 

    • A – Asimetría: Cuando la mitad de la lesión es diferente de la otra. 
    • B – Borde: Cuando la lesión tiene un borde irregular, dentado (una serie de curvas) o poco definido. 
    • C – Color: Si varía de una zona a otra o tiene colores diferentes (marrón, negro, blanco, rojo o morado). 
    • D – Diámetro/patito feo: Suelen medir más de 6 mm (el ancho de la goma de borrar de un lápiz), pero pueden ser más pequeños si se diagnostican a tiempo. Si el diámetro de una lesión aumenta rápidamente, debe consultar a su médico lo antes posible.
    • La regla “del patito feo”: Un lunar del cuerpo tiene un aspecto muy diferente al de todos los demás, es otra razón para consultar al médico. 
    • E – Evolución: Cuando la lesión cambia de tamaño, forma, color o se vuelve sintomática. 

    Te invitamos a visitar la mesa de Dana-Farber para resolver cualquier inquietud que tengas sobre el cáncer.

    Encuentra expertos en tu idioma para ofrecerte recursos valiosos y responder a tus preguntas. Asegúrate de aprovechar esta oportunidad para recibir orientación y apoyo especializado en la lucha contra el cáncer.

    Fuente: Artíulo completo